El puente de diciembre en Sevilla pulveriza las previsiones de público

Festividad de la Inmaculada Concepción

Sevilla cierra un intenso puente de seis días en el que se celebraron eventos de todo tipo

La salida de las vírgenes de la Candelaria y de los Reyes animaron las calles del centro

Gran ambiente en la Plaza de la Encarnación.
Gran ambiente en la Plaza de la Encarnación. / Antonio Pizarro
Álvaro Ochoa

08 de diciembre 2021 - 05:00

Hoy termina casi una semana festiva para muchos sevillanos y turistas, que hacen de nuevo sus maletas para regresar a sus casas. Desde el pasado viernes 3 hasta el día de hoy, festividad de la Inmaculada Concepción, han transcurrido seis jornadas de asueto vividas con intensidad en la ciudad, especialmente en el centro. El eje Campana-Catedral, la carrera oficial de la Semana Santa, ha presentado un aspecto propio de otoños previos a la pandemia, que acecha a la inminente Navidad. El público, que ya avisó la pasada semana echándose a la calle para ver el alumbrado navideño, regresó de nuevo a las calles comerciales del centro para disfrutar de los muchos eventos que ha ofrecido este puente, precedido de un fin de semana.

“El viernes levantamos la persiana y la bajaremos el miércoles después de cenar”, comentaba un camarero a un cliente en un bar junto a la Puerta de la Carne. Una afirmación que escenifica la realidad de la hostelería, ávida de actividad ante su temporada alta. “En Navidad esperamos facturar el 70% de todo el año”, comenta María Ángeles, que regenta una cafetería recién abierta en la calle Méndez Núñez. “Cuando pasa un paso, se nota y mucho”, añade. Dos ejemplos de ello ha dejado este puente, que tuvo a la Virgen de la Candelaria el domingo y a la Virgen de los Reyes ayer. Dos pasos que no pasaron desapercibidos para la ciudad, que acudió en masa a sus procesiones extraordinarias. Un término también aplicable al árbol de Navidad de la Plaza de San Francisco, que mide 40 metros y cada media hora es protagonista de un espectáculo de luz y color que atrae a miles de personas junto al Consistorio. Delante de su fachada se hacían fotos ayer una familia de Calatayud, que huyendo del frío ha pasado estos días en la capital andaluza. “Venimos todos los años a Sevilla, pero cada vez en una época diferente”, explica Ramón, padre de esta familia zaragozana, que tiene billetes para el último AVE de hoy hacia Aragón.

La Muestra de Dulces de Convento en el Alcázar.
La Muestra de Dulces de Convento en el Alcázar. / José Ángel García

Ellos se perdieron el encuentro entre los patrones de Sevilla en la Plaza Nueva. Por ella han pasado durante el puente muchos lectores en busca de libros antiguos. “Vengo a ver si hay algo de toros para mi nieto, que le gustan mucho”, explica un veterano aficionado taurino del barrio León. Corridas de toros ha sido de lo poco que no ha habido este puente en Sevilla, que ha acogido actuaciones públicas de tunas, la feria de belenes, exposiciones en el Bellas Artes, un parque de atracciones junto al río o un evento juvenil de manga en Fibes. Algo que pone de manifiesto el regreso de la normalidad a la ciudad, acostumbrada a organizar varios eventos al mismo tiempo. Ayer, por ejemplo, la Virgen de los Reyes procesionaba mientras una recreación del tercio de Flandes rememoraba el milagro de la batalla de Empel, acontecida el 8 de diciembre de 1585. También ayer debía ser un día de mucha afluencia en el Alcázar gracias a la Muestra de Dulces de Convento. Pero el éxito de los días previos obligó a cerrar antes de tiempo por falta de productos. En tres días han vendido diez toneladas. La Archidiócesis presumía de ello en redes sociales, donde la Hermandad de la Antigua resaltaba la colaboración desinteresada de los clientes con uno de los participantes: “Este año más que nunca hay que redoblar la ayuda al Real Monasterio de San Clemente porque al no poder estar presentes con sus dulces en Ora et Labora por el hundimiento de su obrador”.

En el plano opuesto están los muchos obradores que han trabajado a ritmo frenético durante estos días. La apetencia de productos dulces ha aumentado entre los paseantes, que han llenado churrerías y cafeterías, armándose de paciencia para encontrar un mesa libre. Sobre todo, si era al aire libre. Ya sea por el temor al coronavirus o por aprovechar las últimas horas de sol del año, los veladores han vuelto a estar muy cotizados en puntos como la Alameda de Hércules. “Llevo un rato en lista de espera”, revela Antonio, un paciente profesor de Lengua que quiso merendar junto a las columnas del popular jardín urbano. Un espacio tomado por la Navidad y, por extensión, las familias. Los carritos de bebé se mezclaban con jóvenes parejas y grupos de adolescentes entre los puestos de comida y artesanía o los paneles de la exposición sobre Pablo de Olavide.

La Plaza de San Francisco durante el espectáculo del árbol de Navidad.
La Plaza de San Francisco durante el espectáculo del árbol de Navidad. / Antonio Pizarro

En definitiva, eventos y planes que estuvieron acompañados por una climatología amiga. Las temperaturas han oscilado entre los seis y los dieciséis grados y no ha caído ni una gota de lluvia. Un panorama bien diferente a lo vivido semanas atrás, en las que el frío y las precipitaciones no invitaban al paseo y al consumo tan típico y tópico del adviento. No obstante, también fueron muchos los que optaron por llegar hasta el centro en vehículos particulares. Algo que provocó que los aparcamientos se llenaran. Tanto los subterráneos, como los de superficie o las hileras de motos en las aceras. “Para días como estos necesitamos las líneas de metro”, se quejaba una pareja de ancianos, Marisa y Alfredo, que llegó hasta la Plaza del Duque desde la Avenida de Miraflores en taxi.

Para el siguiente periodo festivo, más allá de los dos próximos fines de semana, que serán aprovechados por muchos para las tradicionales comidas navideñas, habrá que esperar a la Nochebuena. Pistoletazo de salida oficial de una Navidad que, si la pandemia no lo impide, terminará con una esperada Cabalgata de Reyes Magos en la tarde-noche del 5 de enero. Un evento que, como lo ha sido este puente, marcará el camino de la normalidad en primavera.

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