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Las salas de chat vuelven a estar de moda

  • Frente al auge de las apps de citas, chatear a través de sitios webs sigue siendo una buena forma de conocer gente

Las salas de chat vuelven a estar de moda

Las salas de chat vuelven a estar de moda

Aunque pudiera parecer lo contrario, las salas de chat siguen siendo las favoritas de millones de personas para hacer amistades, ligar y encontrar el amor. Frente a fenómenos como Tinder, OkCupid, Badoo, Lovoo, etc., la posibilidad de usar un chat gratis desde el ordenador o el móvil sigue siendo una buena alternativa para socializar, más aún durante estos tiempos de pandemia.

El hecho de no tener que descargarse una aplicación y ceder datos personales que comprometan la privacidad del usuario es un punto a favor de las salas de chat. Puesto que, sin necesidad de registro se puede disponer de varias salas organizadas por país o ciudades importantes, también por amistad, edades y contactos.

El objetivo principal de estos sitios web es permitir que personas de las distintas partes del mundo puedan chatear gratuitamente, conocer gente, hacer amistad, intercambiar experiencias y pasar un buen rato.

Ventajas de los chats en línea

Una de las principales ventajas de este tipo de chats es la posibilidad de elegir entre miles de opciones. Hay una primera selección por países para acotar la búsqueda, por ejemplo, chat Andalucía, pero también por ciudades, si lo que interesa es contactar o conocer a alguien con quien posteriormente quedar en persona.

También hay por temáticas: amistad, ligar, nudismo, etc., incluso por edades para facilitar los gustos e intereses comunes según la generación a la que se pertenezca. Y dentro de cada una de esas categorías o secciones, a su vez hay más salas clasificadas por diversas temáticas de manera que las opciones se multiplican y multiplican, algo que con una app de citas es imposible de imaginar.

Por otro lado, son plataformas gratuitas. Frente a las aplicaciones más famosas, que normalmente ofrecen una serie de funciones gratuitas y otras de pago, en las salas de chat las funciones son totalmente gratuitas. Al financiarse con publicidad, la mayoría de las webs que ofrecen este servicio no cobran a sus usuarios, de forma que ofrecen la posibilidad de charlar a millones de personas de manera totalmente libre y gratis.

Además, no es necesario registrarse. Lo único que se ha de hacer es elegir una sala y un Nick o alias para empezar a hablar con gente. Es un método rápido y sencillo que no requiere de más pasos que esos, la voluntad de querer participar y el cumplimiento de las normas de la sala. Algo muy valorado por los usuarios pues garantiza la privacidad y no se pone en peligro datos sensibles que pudieran dar lugar a estafas o fraudes.

Por si todas estas ventajas no fueran suficientes, la mayoría de salas de chat ofrecen la posibilidad de usar micrófono y webcam. De esta manera si se está hablando con alguien con quien se está congeniando y se quiere conocer mejor a dicha persona, se puede pedir que conecte su cámara y micrófono para verle y oírle en tiempo real.

Otro punto a su favor es que todas las salas tienen moderadores, es decir, personas encargadas de que se cumplan un mínimo de reglas de educación y cortesía en las salas. De esta manera, si alguien está causando problemas, el moderador/a de la sala puede avisarle y si insiste en su comportamiento, expulsarle de dicha sala. Es la mejor forma de mantener el buen ambiente y el respecto en este tipo de espacios de acceso público.

Con todas estas virtudes no es de extrañar que muchas personas prefieran esta forma de hacer nuevas amistades en lugar de usar las famosas apps de citas, las cuales plantean importantes problemas de privacidad.

La seguridad de los datos personales

Un estudio reciente de Kaspersky, ha analizado la seguridad de las principales apps de citas del mercado, en concreto nueve de ellas: Tinder, Bumble, OkCupid, Mamba, Pure, Feeld, Her, Happn y Badoo. La conclusión es que la mayoría permite a los usuarios registrar su cuenta en Facebook, Instagram, etc., haciendo que de forma automática su perfil se sincronice con datos como fotos e información personal relevante.

Muchas obligan a compartir la ubicación, y otras tantas tienen una funcionalidad que permite a los usuarios ver cuántas veces y dónde se han cruzado con un “match”. El peligro que supone el acceso a la ubicación, lugar de trabajo, información de contacto o incluso nombre real de los usuarios, es tremendo. Ofrecer este tipo de datos personales hace a los usuarios vulnerables frente al ciberacoso, el acoso físico incluso el chantaje o la suplantación de identidad.

Lo peor de todo es que si se quiere mejorar la seguridad en el uso de dichas aplicaciones, los fabricantes ofrecen opciones de pago para ello. Es decir, para poder usar la app sin comprometer la privacidad hay que pagar.