Ocho de cada diez sevillanos viven en zonas con poca vegetación
salud y medio ambiente
Un 75,8% de habitantes del área metropolitana viven por debajo del objetivo del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada, un indicador que mide cómo de verde es un área
Contar con más arbolado podría evitar más de un centenar de muertes cada año según la OMS
París quiere evitar el calor de Sevilla por el cambio climático
Plantar más de un millar de árboles entre noviembre y el próximo febrero. Ese es el plan que José Luis Sanz anunció hace justo un mes para climatizar Sevilla en medio de una de las cuatro olas de calor que han azotado la ciudad en los últimos meses. Un fenómeno meteorológico cada vez más habitual y que cada año viene acompañado del mismo debate de siempre, la falta de árboles y, con ellos, de sus sombras. El alcalde aludió en el mismo acto a la existencia de 20.000 alcorques vacíos o en mal estado por toda la capital. Es decir, árboles que la ciudad ha perdido.
En este contexto, la imposibilidad de caminar de un edificio a otro en largas avenidas, abiertas, explanadas de cemento que reflejan los rayos del sol en gran parte de una ciudad que se caracteriza por ser una de las que soporta las temperaturas más altas de España, no esconde una clara realidad: a ciertas zonas de la ciudad le hace falta verde. De ahí que plantar árboles sea una de las prioridades del alcalde, pero no sólo para luchar contra el calor, también contra la contaminación atmosférica. Una realidad que podría evitar cientos de muertes asociadas a la polución y a las altas temperaturas.
En Sevilla y su área metropolitana, el 75,8% de sus habitantes viven en zonas con densidades de vegetación inferiores a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). O lo que es lo mismo, cerca de ocho de cada diez sevillanos sufre diariamente la falta de arbolado, arbustos, jardines o parques en sus zonas habituales. El porcentaje se reduce mínimamente si sólo se tiene en cuenta la población de la capital, donde el volumen de habitantes que vive en zonas con un índice de vegetación inferior al recomendado es del 74%.
Para obtener esta conclusión, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha utilizado el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI por sus siglas en inglés) en su Estudio de Salud Urbana en 1.000 ciudades europeas para medir cómo de verde es un núcleo urbano. El NDVI es un índice de vegetación que se utiliza para estimar la cantidad, calidad y desarrollo de la vegetación con base a la medición de la intensidad de la radiación de ciertas bandas del espectro electromagnético que la vegetación emite o refleja.
No obstante, pese a ese dato, y según el mismo estudio, Sevilla y su área metropolitana no son zonas que estén faltas de vegetación. De hecho, superan, aunque por la mínima, la tasa mínima de NDVI que recomienda la OMS. Esto es, si la recomendación es que las ciudades deben tener un mínimo de 0.274 de este porcentaje, Sevilla registra 0.278.
Entonces, el problema no está en la existencia o no de vegetación, o en su desarrollo, sino en cómo está repartida y en los lugares en los que viven la mayoría de los habitantes. Así, del estudio se refleja que el mayor número de sevillanos vive en zonas con una mayor presencia de asfalto y cemento, alejados de áreas verdes, por lo que no se tiene acceso a puntos verdes tan fácilmente. La mayoría de zonas verdes se concentra en zonas concretas, y no de forma equitativa.
Lo peor, que esa falta de vegetación en los entornos habituales de la población sevillana resulta mortal. Tanto es así, que según el estudio de ISGlobal, si se cumplieran las recomendaciones de la OMS, que fija que debe haber espacios verdes de al menos 0,5 hectáreas accesibles a una distancia lineal de 300 metros desde cada domicilio, se podrían evitar hasta 129 muertes cada año. Esto es, sólo con que la ciudad de Sevilla y su área metropolitana aumentaran las zonas verdes, y con ello, su puntuación en el índice NDVI que varía para cada una de las ciudades estudiadas. De este modo, la capital sevillana se sitúa en el puesto 383 de las 866 analizadas, siendo la primera posición la que tiene los peores datos en el índice.
Por otro lado, el informe de ISGlobal también mide el porcentaje de áreas verdes existente en la ciudad. En este caso, Sevilla aprueba, pero, de nuevo, casi al límite con las recomendaciones de la OMS. La capital registra un 28,6% de zonas verdes, un dato muy ajustado si se tiene en cuenta que la recomendación es tener al menos un 25%. Este porcentaje hace que, en ese caso, en un ranking de 866 ciudades analizadas, Sevilla se coloque en el puesto 92 (siendo la ciudad 866 la que muestra los mejores datos de mortalidad).
El estudio incluye otro dato llamativo más: el 78,75% de la población vive en zonas con menos de ese 25% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Es decir, un porcentaje aún mayor que en el caso del índice de vegetación. Según este parámetro, el estudio concluye que se podrían evitar hasta 87 muertes al año si la población que vive por debajo del 25% de zonas verdes tuvieran más vegetación en su entorno.
Cerca del 90% de la población está expuesta a niveles nocivos de ruido
Nueve de cada diez vecinos de la capital sevillana, o lo que es lo mismo, un 88,7% de la población, están expuestos a niveles de ruido que son “perjudiciales para la salud”. Un 17%, incluso, sufre un elevado grado de molestias por el ruido del tráfico. Es otra de las conclusiones del estudio de ISGlobal y que demuestra que la contaminación acústica es otro de los grandes problemas que padecen los sevillanos. El mismo refleja que, de cumplirse las recomendaciones de la OMS, que marca un límite de 53 decibelios, considerando perjudiciales los niveles por encima de los 55 decibelios, se podrían prevenir 25 muertes al año por cardiopatía coronaria o isquémica.
Por otro lado, el estudio también muestra que Sevilla es uno de los principales focos de Andalucía en cuanto a contaminación, superando los 13 puntos relacionados con la contaminación aérea. Según la OMS, no se debería superar los 5 microgramos por metro cúbico. Por otro lado, la ciudad también supera en más de diez puntos los niveles de dióxido de carbono que marca la OMS: 25,3 microgramos por metro cúbico frente a los 10 recomendados. Cerca de 300 muertes se podría prever en el caso de que se descendiesen estos altos niveles que superan en más de veinte puntos lo recomendado por la OMS.
También te puede interesar
Lo último
CONTENIDO PATROCINADO
Contenido ofrecido por el Ayuntamiento de Rota