El SOS de un grupo de jubilados sevillanos varados en Sri Lanka: "Hay personas que necesitan medicación"

El cierre del espacio aéreo por la guerra en Irán canceló su vuelo de vuelta el domingo y desde entonces llevan casi una semana bloqueados en Colombo sin una alternativa clara para regresar a España

El gerente del Hospital Macarena, entre los sevillanos atrapados por el cierre del espacio aéreo por la guerra

María Luisa Rivera, atrapada en Sri Lanka junto a una treintena de sevillanos jubilados

La maleta con la que salieron de España hace tres semanas ya no es suficiente. Entre los 48 andaluces que permanecen bloqueados en Sri Lanka desde el 1 de marzo, muchos empiezan a quedarse sin su medicación habitual. Algunos la buscan en farmacias locales, otros intentan sustituirla como pueden, mientras esperan una solución que les permita regresar a casa.

La mayoría del grupo, una treintena, son sevillanos y, en gran parte, funcionarios de la Universidad de Sevilla jubilados y familiares o amigos. Salieron de Madrid el 14 de febrero para realizar un viaje turístico por el país asiático que debía durar dos semanas. El plan era regresar el 1 de marzo desde Colombo con escala en Doha. Pero el vuelo se canceló y desde entonces no han encontrado ninguna alternativa.

"Somos gente que ya tenemos una edad y muchos tenemos nuestros achaques", explica María Luisa Rivero, portavoz del grupo. "Hay personas que necesitan medicación y estamos comprando algunos medicamentos aquí, pero hay otros que están siendo difíciles de localizar", lamenta.

La preocupación por la salud se ha convertido en uno de los principales temores a medida que pasan los días. "La gente está muy cansada, estamos un poco desesperados", reconoce.

Entre los viajeros está José Enrique Sánchez, de 71 años, que padece hipertensión, diabetes y EPOC. Su hija, Eugenia, sigue la situación desde Sevilla con inquietud. En Sri Lanka tiene atrapados no solo a sus padres, sino también a sus suegros. "Yo tengo allí a mis padres y a mis suegros, a los cuatro", cuenta. "Mi padre ha tenido que buscar su medicación en una farmacia de allí porque ya se le ha terminado la que llevaba desde España", afirma.

De momento ha conseguido encontrar los medicamentos que necesita, pero no todos los integrantes del grupo han tenido la misma suerte. La dificultad para localizar algunos fármacos se suma al desgaste de una espera que ya supera varios días sin noticias claras sobre el regreso.

Sin vuelos y pagando de su bolsillo

El grupo debía volar en la madrugada del 1 de marzo desde Colombo a Madrid con escala en Doha. Sin embargo, los vuelos fueron cancelados antes de despegar.

"Inicialmente pensamos que habíamos tenido suerte porque el avión se canceló antes de que llegáramos a Doha", explica María Luisa Rivera, una de las viajeras. "Pero desde entonces no tenemos ninguna alternativa de regreso", añade.

Ni la aerolínea ni las gestiones realizadas a través de la agencia de viajes en Madrid han conseguido encontrar plazas disponibles en otros vuelos. La situación es especialmente complicada porque el grupo es numeroso y está formado por personas mayores.

"Todos los vuelos que comprobamos están completos", relata Rivera. "Y nosotros tampoco podemos ir saliendo de dos en dos por rutas complicadas, porque muchos no hablan idiomas y necesitan viajar juntos".

Mientras tanto, todos los gastos corren por su cuenta. "Estamos alojados en un hotel que hemos encontrado a un precio razonable, pero la aerolínea no asume ningún coste porque dice que no es responsabilidad suya", explica.

A ello se suma el desgaste emocional. "Estamos angustiados", admite Rivera. "No tenemos ninguna alternativa de vuelo y todos los que comprobamos están completos", asegura.

La aerolínea sostiene que la cancelación no es responsabilidad suya al tratarse de una situación internacional, por lo que no asume los costes derivados de la estancia. Mientras tanto, los viajeros esperan alguna solución institucional. "Necesitamos apoyo de las administraciones públicas", afirma Rivera. "Lo que necesitamos es apoyo institucional". Hemos contactado con la embajada en Nueva Delhi y con el consulado en Colombo", pero nada.

De hecho, los viajeros acudieron al consulado para registrar oficialmente su situación después de descubrir que, pese a los contactos previos, no constaban en los registros. "Esta mañana hemos entregado nuestros datos", explica María Luisa. "Al parecer, a pesar de todos los comunicados que habíamos hecho, no constaba que estuviéramos aquí", lamenta.

En Sevilla, las familias siguen cada novedad con ansiedad. Fue así como Eugenia descubrió que sus padres no podían volver. "Nos enteramos viendo las noticias y revisando el estado de los vuelos", recuerda. "Como son personas mayores, tenemos todos sus datos. Miramos las páginas de las aerolíneas y vimos que estaba cancelado".

La incertidumbre es el mayor enemigo ahora mismo. Las familias temen que, al no encontrarse en una zona de conflicto directo, la evacuación o reubicación tarde más. "La sensación es que tenemos la suerte de no estar en un sitio conflictivo", reflexiona Eugenia desde Sevilla. "Pero también la mala suerte de que quizá salgan antes los que sí están en zonas de conflicto. Y nosotros no sabemos cuándo podremos salir".

Mientras tanto, el grupo continúa esperando en Colombo, pendiente de cualquier vuelo disponible y confiando en que alguna gestión diplomática o institucional abra por fin el camino de vuelta a casa. "Ahora es cuando parece que empieza a moverse todo", dice Eugenia. "Pero estos primeros días han sido prácticamente días perdidos", sentencia.

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