Sevilla

Las vísperas: en Feria todas son de gloria

Sevilla decretó el viernes por la noche el estado de Feria y ayer empezó a disfrutarla haciendo del montaje un protocolo más en la agenda del esparcimiento. La Feria no quiere ser menos que la Semana Santa y disfruta con sus vísperas. El real es la carrera oficial, aunque aquí todas las hermandades son de gloria. Para la penitencia siempre hay tiempo.

Todo era Feria ayer en la ciudad. En la Puerta de Jerez, el Ayuntamiento organizó un certamen de sevillanas por distritos donde participaron 400 alumnos junto a la estatua que honra a los poetas del 27, para delirio de los turistas, encantados con este aperitivo a escasos metros del puente.

La Feria de Abril no sería lo que es, el primer reclamo turístico de este país, sin la profesionalidad de los ensayos. Ayer se le daban los últimos retoques y era muy hermoso ese estado anfibio del trabajo de mampostería y de la celebración propiamente dicha. Bricolaje con penúltima.

La gente que iba al real por la Avenida veía a los invitados de la boda que salían de la capilla del Sagrario para dirigirse al convite en el hotel Alfonso XIII. En la casetas del distrito de Los Remedios pusieron el listón muy alto. Como una novela de Julio Verne, es un viaje a lo desconocido. Al visitante lo atienden unos camareros a los que no ha visto en la vida. Unos de Camas, otros de Santiponce. Unas jóvenes madres bailan esas sevillanas de Romero Sanjuán por las que pasa la vida pero no pasa el tiempo. Pasa la vida, pasa el cariño, pasa la gloria, pasan los sueños. Los cuatro lances de las sevillanas, el baile por excelencia de la fiesta.

Paso a paso, como cantaba Serrat, se va montando la ciudad de hierros y plásticos para que parezca de sueños y de gloria y cariño. Los duendes vienen sobre todo de la provincia. Se ve en el destino de las furgonetas: Lebrija, Utrera, Marchena. Un cocedero de Los Palacios, otro de Pedrera, picos y regañás de El Palmar de Troya y Paco León omnipresente. No es el actor de Alcosa que fellinizó a Carmina, es un empresario de Bollullos del Condado experto en Ferias, Bodas, Bautizos, Comuniones.

En la furgoneta de Coca-Cola suena Fito y Fitipaldis. No tienen prisa. Delante va el camión de Lipasam. En las casetas de distrito se rinde pleitesía a este reino del hiperbólico diminutivo, escenario de los farolillos y la manzanilla. El joven matrimonio pide rebujito y lagrimitas de pollo.

En unas casetas se trabaja, en otras se baila. En la llamada La Badila, un joven da una charla profesional sobre un producto farmacéutico. En una doble, entre El Milagro de la Feria y El Cortijo de Doña Ana, no hay nadie. Sólo el portero, que está escuchando el Madrid-Éibar por el transistor. Es Juan Belmonte 60-58, un marcador de baloncesto.

Juan Rodríguez verá enseguida la portada desde la calle Asunción. Conductor de Tussam, cambia el autobús por el carril-bici. En la esquina con Virgen de Luján, cartel de la última película de Jennifer López. Buen modelo para un cartel de fiestas primaverales de Bacarisas. El cielo está López, como el libro de relatos de Hipólito G. Navarro, que conoce mejor la Feria de Fuenteheridos.

El gobierno de la ciudad ha incrementado en un 6% los efectivos de seguridad para la Feria y el dispositivo especial de preferia practicó 83 inspecciones de vehículos y levantó seis actas por infracciones de consumo.

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