Sevilla FC

La elegancia y la bonhomía

  • Álvarez recibe el IX Dorsal de Leyenda entre elogios generalizados a su gran calidad dentro y fuera del campo. "No le di ningún título al Sevilla, le di mi corazón", dice.

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Gallego, Lora, Superpaco, Blanco, Sanjosé, Nimo, Montero, Juan Carlos, Francisco, Choya, Moisés, Jaén, Pintinho, Ruda, Rafa Paz, Ramón, Pablo Alfaro, Gallardo, Antoñito, Javi Navarro, David Castedo, Biosca, López, García Soriano, Ben Barek, Iborra, Carriço, Pareja, Scaloni, Villar... Futbolistas de distintas generaciones y distintos clubes, con mayoría sevillista, claro está, y una figura elogiada por todos: Antonio Álvarez Giráldez. La ovación con que fue recibido en una atestada sala, el nuevo antepalco del Ramón Sánchez-Pizjuán, con unas trescientas personas en pie, fue atronadora y larga. Como volvió a serlo al finalizar el acto el propio Álvarez con un "¡viva el Sevilla!". Aplaudían su calidad como futbolista, su proverbial elegancia en el corte con esa zurda con la que lo mismo cortaba un avance como último hombre que lanzaba un centro medido o rompía líneas con su esbelta zancada. Pero también aplaudían su bonhomía fuera del terreno del juego, en el vestuario y con los adversarios ante los que defendió con casta y entrega el escudo del Sevilla durante 13 largas temporadas, 370 partidos.

Una vez más, el Sevilla cumplió con el rito de reconocer a los hombres que labraron su historia. Un acto que es envidiado, de forma sana, fuera de Nervión, por lo cuidado que está, por lo que simboliza, por lo que supone de reencuentro de futbolistas de distintas generaciones y de respeto hacia la propia historia. "Venir al Ramón Sánchez-Pizjuán es venir a la casa del fútbol", dijo Ángel María Villar. Álvarez sabe lo que significa que su dorsal 5 esté junto a los fallecidos Arza y Busto, Valero, Campanal II, Achúcarro, Gallego, Lora y Sanjosé. De ahí su mensaje orgulloso y felicísimo. "Que un club con más de cien años de historia me dé este premio y que yo pase a formar parte de esa historia de jugadores importantes… es para sentirse más que orgulloso. Es verdad que nadie te regala nada, pero me entregué en cuerpo y alma en cada club, me adapté a todos y me metí en el vestuario intentando siempre ayudar".

Álvarez se refirió también a su paso por el Málaga y el Granada. Y Eduardo Herrera destacó que Álvarez marca el hito de haber jugado más de 600 partidos con equipos andaluces, pues como profesional jamás jugó fuera de Andalucía. "A sus órdenes, mi mariscal -dijo el presidente de la Federación Andaluza-. No siempre hay ocasión de darle un homenaje a un mariscal, que además no se ha ganado el título en una academia, sino por cómo se ha portado como persona, como compañero, con su trabajo bien hecho y con su alegría".

"Él siempre era cariñoso con nosotros", dice Francisco en referencia a los canteranos que iban subiendo. "Conmigo fue muy cariñoso, me dio consejos, me intentó ayudar en todo. Siempre tenía una buena palabra y una sonrisa. Es el tío más divertido que he visto como futbolista", añadió el gran centrocampista de Osuna. "Yo aprendí mucho de él, por su forma de ser, era el líder del equipo, sin forzar, porque hay otros que fuerzan, era el líder", recordó ilustrativamente Pintinho. "Reducía los espacios, tenía una anticipación y una inteligencia formidables", explicó Cardo sobre su fútbol. "Técnicamente era elegante, se le llamaba Beckenbauer", añadió Francisco. "Para mí es el mejor libre con los que yo he jugado de todos los tiempos", zanjó Pintinho.

El propio Álvarez se ha comparado a sí mismo con Escudé, que antes del acto bromeaba con los caños que tiraba el ya legendario dorsal 5 en los rondos: "Es un honor para mí estar aquí con Antonio, un placer. Cuando llegué en 2006 conocía poco de la ciudad y del club, pero muchos aficionados siempre me hablaban de Álvarez por mi forma de jugar, o de ser. Durante los seis años y medio que estuve aquí ha sido un honor poder ser como él, como persona y como futbolista".

José Castro se unió al elogio generalizado. "Como futbolista se ha hablado mucho y bien de ti, Antonio, tanto en tu época de jugador como en este mismo acto. Pero como persona, yo, que te conozco y te aprecio desde hace muchos años, puedo decir con rotundidad que es difícil echarse a la cara a un hombre de tu calidad y bondad". Y remató recordando cómo tuvo que renunciar a su familia, que vivía en Alemania, para cumplir su sueño: "Bendita conversación entre tu padre y Pepillo, el Stuka, que nos trajo un defensa de esos que quedan para toda la vida".

"Llegué a firmar un contrato en blanco con el Sevilla", dijo Álvarez en su discurso. Fue interrumpido por otra sonora ovación. "Fue con Montes Cabeza. Iba a comenzar la temporada y no porque cumpliese contrato, porque él siempre me renovaba antes, pero hablando de cantidades le dije: 'Presi, ¿dónde está el contrato?'. Firmé una hoja y le dije, 'ahora ponga la cantidad que usted quiera". El que fuera líbero por antonomasia del Sevilla de Cardo destacó a muchas figuras en su larguísima trayectoria. Santos Bedoya, el entrenador del Sevilla Atlético que le dio el plácet a su fichaje, el propio Cardo, Montes Cabeza, "un presidente con el que estuve diez años", recordó...

"Nunca le pude dar un título al Sevilla, pero sí le di algo mucho más importante para mí, que fue mi corazón. Lo di cada día y en cada partido. Y creo que más que eso no se le puede dar al Sevilla", aseguró Álvarez antes de darles un consejo a los jugadores del primer equipo presentes, los capitanes Iborra, Pareja y Carriço. "Por eso, pediría a los actuales jugadores que quieran al Sevilla como lo queremos los sevillistas y que amen cada entrenamiento como si fuera el último porque eso es algo que no se valora ahora, sino cuando se pierde". Scaloni, sentado junto a Iborra, asentaba ostentosamente con la cabeza. Álvarez ya era legendario. Y ahora esa leyenda está grabada en oro.

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