Mallorca-Sevilla FC | La crónica

El VAR os desea una feliz Navidad (0-2)

  • El Sevilla despide el año con un nuevo triunfo como forastero en un partido en el que fue muy superior y el artilugio arbitral le dio la razón en todas las polémicas

  • Diego Carlos y Banega materializaron la diferencia

  • El Mallorca-Sevilla, minuto a minuto

Banega celebra el 0-2, marcado de penalti, junto a Reguilón. Banega celebra el 0-2, marcado de penalti, junto a Reguilón.

Banega celebra el 0-2, marcado de penalti, junto a Reguilón. / Cati Cladera / Efe

El Sevilla recibió un christmas de Navidad desde la sala del VAR. “Las imágenes os dan la razón en todas las acciones polémicas enjuiciadas sobre el césped de Son Moix, el colectivo arbitral os desea unas felices Navidades y un próspero año 2020”. Ese párrafo, ficticio por supuesto, podría sintetizar perfectamente lo acaecido en el espectacular mediodía de Palma de Mallorca. El cuadro de Julen Lopetegui volvió a sumar un nuevo triunfo como forastero para finiquitar 2019 con 34 puntos en su casillero clasificatoria y lo hizo tras dejar clara su superioridad sobre el césped y, por qué no decirlo, después de contar con la inestimable ayuda de las cámaras en las tres jugadas dignas de ser revisadas. Gol de Diego Carlos en el que el golpe con el brazo se considera un lance más del juego, posición antirreglamentaria de Budimir en el posible 1-1 tras tocar Lago Junior y pisotón de Baba a Joan Jordán en el penalti que significó el cero a dos definitivo.

Ésas fueron las decisiones de los jueces y a partir de ese instante todo dependerá de la interpretación que les quieran dar desde cada punto y en lo que influirá, muchísimo, el color por el que tuerza cada uno. El único dato objetivo es el fuera de juego de Budimir, porque al tocar la pelota en el talón de Lago Junior el croata sí está ligeramente adelantado y de eso no hay ni la menor duda a no ser que estuvieran manipuladas las imágenes. Y cabe esperar que no fuera así, lógicamente.

¿Y quieren saber la opinión de quién suscribe estas líneas de las otras dos, de las que pueden ser interpretadas por cada ser humano?Sencillo, se hubiera tragado el silbato en ambas y habría pensado que son acciones inherentes a los contactos lógicos en el fútbol, es decir, gol legal de Diego Carlos y pisotón sin trascendencia de Baba a Joan Jordan como un lance más sin requerir ninguna decisión punitiva por parte del árbitro.

Y hasta aquí todo lo que tiene que ver con el juez, que en este caso fue mucho y variado. Pero conviene centrarse en lo que dependía del juego y de las decisiones del encargado de orientarlo hacia un lado o hacia otro por parte del Sevilla, es decir, de Julen Lopetegui. El entrenador vasco pudo alinear en ese día soleado que nada tenía que ver con tantas borrascas, con sus nombres correspondientes, al que considera su once de gala hasta el momento. Sólo faltaba en el mismo Nolito y eso le abría un hueco en el mismo a Munir para que tanto el madrileño como Ocampos pudieran partir a pierna cambiada y evidenciar que son dos futbolistas indispensables en este equipo a la espera de que Monchi haga un poco de magia durante el mercado que ya estará abierto en el próximo compromiso oficial.

Arriba, una vez más, estaba De Jong para, con todo lo respetos hacia él, demostrar que el mérito de Lopetegui, por sus decisiones, y del resto del equipo es aún mayor. Porque sirva el paréntesis para insistir en que De Jong no le aporta absolutamente nada a este Sevilla. Lo único que hizo fue ganar apuradamente un par de balones frontales de cabeza y tampoco fue con claridad. El resto era estar permanentemente marcado, porque jamás le caerá, ni de casualidad, esa pelota rechazada por Reina en un centro potente de Jesús Navas que se queda muerta en el área pequeña y que sale rebotada a tres metros del delantero centro. Como nunca acudirá a otra entrada de Jesús Navas en solitario hasta la línea de fondo, que exige un buen desmarque y el holandés por poco no se estrella con el poste más cercano rodeado de rivales y sin ninguna opción para empujar el esférico. Se podría incrementar esta enumeración con los contragolpes que se producen por las bandas, a cargo de Munir, Ocampos, Reguilón y Jesús Navas, y que difícilmente lo tienen en el lugar adecuado para tener ventaja y sencillamente empujarla.

Paréntesis para De Jong cerrado, se continúa con el análisis y llama la atención el posicionamiento inicial de la pareja integrada por Diego Carlos y Carriço. El brasileño juega por la derecha y el portugués se mueve por el perfil izquierdo y curiosamente por ahí llega el primer susto para el Sevilla, tal vez el más importante en toda la tarde. Minuto tres y una internada del japonés Take Kubo con la aquiescencia de Reguilón deja absolutamente solo a Lago Junior para machacar. Los blancos respiraron profundo cuando vieron que el balón se fue alto en un remate franco.

Fue el lance más peligroso, cierto es, en todo el litigio, porque a partir de Banega, particularmente él, y Joan Jordán los visitantes se harían dueño de todas las operaciones para ir acercando al Sevilla hasta Reina. Fernando avisó en un saque de esquina, Ocampos tuvo otra en la primera que no llega De Jong a un buen pase de Jesús Navas (9’), otro disparo lejano de Joan Jordán y una palomita de Reina a disparo made in Ocampos. Ésos fueron los acercamientos antes que Diego Carlos aprovechara otra acción a balón parado de los nervionenses.

El marcador ya era favorable para la tropa de Lopetegui y esto condujo al tradicional control del juego. ¿Excesivo? Pues sí, pero es la manera que tiene el entrenador vasco de ser fiel a su idea, de tener todo atado lo máximo posible. Lo cierto es que el Sevilla mandaba con claridad en el juego, pero siempre lo hacía con el riesgo de que cualquier acercamiento del rival pudiera golpearlo y dejarlo sin todo el botín. Afortunadamente para los blancos, el VAR observó que Budimir estaba adelantado y anuló el empate al filo del intermedio.

Todo seguiría después de una forma casi idéntica y si bien el Sevilla no sufría jugaba con fuego hasta que llegó el pisotón a Joan Jordán. Con 0-2 fue lo mismo, pero ya sí existía un colchón mullido. 34 puntos para el Sevilla y un christmas muy especial:“El VARos desea feliz Navidad”.

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