El partido del Sevilla | Análisis Rog equilibra y, sin querer, activa el ataque

  • Un cambio defensivo en un plan ya conservador acaba siendo ofensivo. El Sevilla necesitaba el triunfo y en el banquillo estaba Bryan Gil.

  • Gonalons, incapaz y superado en la variante del 1-4-1-4-1.

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Informe táctico / Departamento Infografía.

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El fútbol es una ciencia inexacta en la que un entrenador puede llegar a intentar buscar un efecto conservador con un cambio y que el resultado en el terreno de juego sea todo lo contrario. Joaquín Caparrós, que planteó un partido para que el Sevilla saliera retraído pese a necesitar el triunfo y que hizo una variante en el dibujo incluso con un 1-4-1-4-1 que desnudó en defensa a un equipo sin intención alguna de ir a la pelea y de meter ritmo, eligió a Rog como tercera sustitución para evitar que Roque Mesa acabara encontrando lo que lleva tiempo buscando, la expulsión. Sarabia ya había empatado, pero en el banquillo estaba Bryan Gil para ir a por el triunfo, que es lo que le hubiera permitido estar hoy empatado a puntos con el Valencia en la cuarta plaza.

Pero la casualidad quiso que con esa elección el centro del campo sevillista se reordenara, que acumulara más piezas allá por donde el Atlético había encontrado antes –sin quererlo– un solar y que al final incluso tuviera opciones de ganar.

Defensa

La elección del once provocó dos puntos negros, pero fundamentalmente la incapacidad de Gonalons, un futbolista que no parecía estar al cien por cien, para cubrir tantísimo campo. Roque Mesa se alineaba con Franco Vázquez y no le ayudaba en nada al galo, que se veía solo en ese 1-4-1-4-1 ante un equipo siempre fortísimo por dentro. El repliegue, contagiado por el ritmo cansino de la fase ofensiva, era muy deficiente en las transiciones, como se comprobó en el 1-0, en el que Koke recorrió 35 metros sin que le saliera nadie hasta la aparición de Kjaer.

Con Amadou, sin estar mal, el problema se repetía por las salidas de posición del camerunés, si bien dio un poquito de empuje. La entrada de Rog dio más aplomo y el Sevilla recuperó el balón con más facilidad. Aleix Vidal al subir empujaba a Munir al medio y el duelo se equilibraba en número.

Ataque

La premisa inicial estaba clara. Esperar e ir dejando pasar minutos. El paso atrás del Mudo dejaba más huérfano si cabe a Ben Yedder, que sólo en un par de carreras hacia atrás para robar y reincorporarse al ataque llevó más peligro que todo el plan previsto.

Los automatismos de ataque de la era Machín (última cita en el 5-2 a la Real) han desaparecido. Los intentos se cernían a malos centros laterales y a conducciones individuales, sin desmarques, desdoblamientos, paredes, tercer hombre...

Cuando el Sevilla recuperó el centro del campo, debido a la falta de intensidad del Atlético, le fue relativamente fácil que aparecieran espacios en cuanto Franco Vázquez o Ben Yedder movían la pelota.

Virtudes

El arreón de la segunda mitad.

Talón de Aquiles

Otra vez dos cambios hechos ya en el descanso limita muchos las opciones. Pero sobre todo es criticable la actitud conservadora.

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