Sevilla-Getafe | Informe técnico

La diversión del Sevilla de Lopetegui está en la tabla

Informe técnico del Sevilla. Análisis: Juan Antonio Solís. Fuente: elaboración propia.

Informe técnico del Sevilla. Análisis: Juan Antonio Solís. Fuente: elaboración propia. / Departamento de Infografía

Julen Lopetegui, más que en ganar la Liga, piensa en ir recuperando efectivos después de cruzar los últimos dos meses con entre ocho y diez lesionados, un lastre que pesa más que un remordimiento. Haber sumado 16 de los últimos 18 puntos en juego y ser hoy el único perseguidor cercano del líder Real Madrid no puede ocultar que el hándicap está siendo mayúsculo y que puede acabar dando la cara si no llega algún refuerzo pronto y, sobre todo, si no se va acortando la lista de la enfermería.

Ante el Getafe, el Sevilla dio un giro de tuerca más en su fútbol sobrio, práctico, rabiosamente seguro de sí mismo y sin una concesión a la frivolidad. Y mientras más bajas sufra este heroico equipo y más vaya menguando la barra de energía del equipo, más radical será esta versión pragmática de los sevillistas. Sus aficionados más exigentes le echan en cara la escasez de llegadas y esos destellos técnicos a cuentagotas.

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Pero también ellos, como el resto del sevillismo, se solazan y divierten cuando hoy le echan un vistazo a la clasificación, a cinco puntos del líder Madrid con un partido menos y a una distancia que ni soñada sobre sus perseguidores en la jornada 20ª ya.

Defensa

La biblia sevillista apenas contiene poesía pero mucha verdad. La apostasía ni se plantea: Lopetegui, con Jesús Navas ya empadronado en la enfermería, respiró al contar con los renqueantes Montiel, Koundé, Diego Carlos y Acuña. Todos juegan con gestos de malestar en cuanto el balón se para. Koundé incluso dio síntomas de estar algo desconectado de la dinámica del juego y pudo provocar que el partido girara de forma súbita cuando se durmió ante el acoso del delantero, perdió la pelota como último hombre y provocó un incendio que Fernando, el apagafuegos por antonomasia, sofocó al cruce ante Maksimovic (32’).

El bullidor punta turco remató de cabeza flojo y a las manos de Dmitrovic poco después y ahí acabó el trabajo del portero serbio entre los palos, pues en la segunda parte el trabajo defensivo del Sevilla fue sencillamente perfecto. Los italianos amantes de las vetustas reglas del Calcio que vieran esa segunda parte asentirían con admiración. Gudelj, que debió relevar a Koundé en el intermedio por un costalazo, entró perfecto en el engranaje, marcó muy encima, jamás perdió la línea. Y por delante, el corazón ardiente de Ocampos y luego de Rakitic, que entró por Óliver, ayudó mucho a mantener ese férreo orden.

Ataque

Ocampos, en el Sevilla, es mucho más Ocampos por la derecha. Genera muchísimo ruido, carga de trabajo a medio equipo rival. Siempre genera peligro con sus irrupciones nada limpias, siempre trufadas de contactos, friccciones y rebotes. Los sevillistas no se inmutan, aseguran la pelota con su premiosa circulación de lado a lado, hasta que Acuña, Diego Carlos o Jordán sueltan un cambio de juego en largo. En uno de ellos, Ocampos desbordó y Rafa Mir improvisó un genial taconazo. Fin del partido.

Virtudes

Una pasmosa solidez.

Talón de Aquiles

Sin juego entre líneas.

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