Sevilla FC - RCD Mallorca

Los nombres propios del Sevilla: del trabajo de Banega a la sutileza de En-Nesyri

Lucas Ocampos mira al portero Reina en el momento de chutar el penalti. Lucas Ocampos mira al portero Reina en el momento de chutar el penalti.

Lucas Ocampos mira al portero Reina en el momento de chutar el penalti. / Antonio Pizarro

El Sevilla apabulló al Mallorca con un gran despliegue físico, una presión adelantada y, lo más importante, capacidad para sostenerla. Banega volvió a ser el líder, Koundé es un valladar y Ocampos y En-Nesyri sentenciaron.

Banega

Tras una faena de arte en Bilbao, otra de fajarse en Sevilla. Para el recuerdo el nivel que está mostrando Éver Banega en esta extrañísima Liga de once jornadas que trajo la pandemia. El argentino se ha echado al equipo a las espaldas de tal modo, que su compromiso puede ir por el camino del arte puro, como demostró el pasado jueves en Bilbao, o en noches como la de ayer cambia la seda por el percal y brinda una faena de fajarse, de entrega sin cuartel. Hizo la raya, corrió para atrás y en la segunda parte, paró, templo y mandó. 

Ocampos

Una técnica impecable para no fallar, de momento, desde los once metros. En el fútbol de hoy se hace aún más importante tener a un buen especialista desde los once metros, pues el número de penaltis se está multiplicando. Y Lucas Ocampos se está distinguiendo por su frialdad y técnica. En el momento del golpeo, que esconde hasta el final, mira al portero, como se ve en la foto. Y lanza al otro lado.

Koundé

A veces parece que su zona se le queda pequeña. Potencia de salto, timing, un prodigio de rapidez y elasticidad cuando hay que ir a la pugna de una pelota dividida... Y por supuesto, calidad a raudales para levantar la pelota y jugarla. Jules Koundé destila tal superioridad a la hora de defender su zona, que a veces parece como si necesitara más campo para desplegar su juego.

En-Nesyri

Ese gol debe darle la esperada confianza. Esta vez el marroquí sí ganó balones largos en la media hora larga que jugó, y aunque se dejó atrás el balón cuando ya pisaba el área en un contragolpe favorable para soltar su zurda, no desaprovechó la debilidad de Pozo en el cierre para abrochar la victoria con una sutil vaselina. Con ella, debe creer más en sus posibilidades.

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