champions league: leicester - sevilla | el otro partido

Los penaltis y lo que no son los penaltis

  • Sampaoli no cambia la negativa historia del Sevilla en la Champions.

  • La pena máxima, símbolo del exceso de improvisación de su ideario.

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Cuando uno jugaba al fútbol siendo niño, sin corsés tácticos, de pronto se encontraba con un equipo que se tomaba muy en serio un partido. Buenos posicionamientos, coberturas, apoyos en la salida, lanzamientos de faltas... ¿De qué van éstos, si aquí hemos venido a pasar el rato? Sucede que en la Liga de Campeones los equipos no están para pasar el rato. El Leicester City, decimoquinto en la Premier League, responde al patrón de equipo que suple la calidad con el trabajo, la preparación, desde las faltas a los penaltis, que ensayaron antes de la cita con el Sevilla. Y el Sevilla, tercero de la Liga, se topó con su propia presunción, la de ganar por calidad, por el escudo, por experiencia europea... y no pudo quebrar su negativa racha en este torneo. El proyecto de Sampaoli queda tocado.

Si Monchi trajo a Sampaoli al Sevilla era para soltar amarras de verdad en partidos como el del King Power Stadium, sacudiendo los miedos de un equipo que, desde que existe la superprofesionalizada Liga de Campeones, no ha sido capaz de pasar de octavos. Sí, ya jugó los cuartos de la Copa de Europa en 1958, pero de eso hace tanto tiempo... El Leicester City, como en 2008 el Fenerbahçe y en 2010 el CSKA de Moscú, se antojaba como el equipo ideal para romper ese feo cancel que aprisionaba al Sevilla, al que sus enemigos le afean su escasa trayectoria en el mejor torneo de Europa. Los cinco paragüeros quedaron ya muy atrás... Pero Sampaoli ha tropezado en la misma piedra con otras ideas y otras circunstancias.

Al Sevilla le han pasado factura varios factores. Y más que ninguno, aquel gol de Vardy en la ida. Otro ha sido fallar dos penaltis en la misma eliminatoria. Pero justificar así la eliminación sería mentirse a sí mismo, porque después de que lo fallara Correa en la ida el Sevilla cobró una ventaja de dos goles que no supo ampliar ni defender. Y tampoco era una garantía de nada que N'Zonzi hubiese marcado el que le tocó tirar.

Lo que sí refleja esa ruleta rusa de los penaltis (Ben Yedder, Nasri, Correa, Jovetic, Iborra, N'Zonzi..., ¿cuántos lanzadores hay en la plantilla?) es la sensación de que Sampaoli y sus ayudantes se dejan llevar demasiado por la improvisación. Los penaltis, como el repliegue, el contragolpe, el ataque organizado con más ritmo, los desmarques de ruptura, el dinamismo, hay que trabajarlos. Pueden creer todo lo que quieran en la calidad, pero si sólo crees en la calidad te puede pasar que el día clave el hombre de más calidad meta la pata. En Leicester fue Nasri, que condicionó desde el inicio el juego del Sevilla con su fútbol parsimonioso. El Leicester, mucho más prosaico que el literario apellido de su improsivado entrenador, sí supo lo que hacer. Y pasó por encima de un Sevilla engreído en su mundo de sueños de calidad...

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