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Dos veces ganó el recurso

  • El Sevilla espera no ser el primer club que sufra un cierre por insultos tras impedirlo en 2015 y este curso

Sergio Ramos saluda al árbitro en la presentación del Sevilla-Madrid, con la grada de Gol Norte al fondo. Sergio Ramos saluda al árbitro en la presentación del Sevilla-Madrid, con la grada de Gol Norte al fondo.

Sergio Ramos saluda al árbitro en la presentación del Sevilla-Madrid, con la grada de Gol Norte al fondo. / antonio pizarro

El Sevilla ha sido pionero en España en muchas cosas y no quiere serlo también en ver cerrada una grada por insultos. Desde que a finales de 2014 la LFP y la RFEF instauraran el protocolo contra la violencia verbal en los estadios, a raíz de la muerte del aficionado del Deportivo cerca del Vicente Calderón, el club de Nervión ha estado en el punto de mira de estos órganos de vigilancia. De hecho, es el club que más expedientes ha sufrido por insultos, un total de 28 del cerca del centenar que ha habido desde entonces en España. El último de estos expedientes se resolvió con el cierre parcial de Gol Norte por insultos a Sergio Ramos. No es la primera vez que sufre esta resolución negativa. Pero dos veces ganó ya el recurso el club y volverá a recurrir por entender que hay desproporción entre el hecho y el castigo.

Dos precedentes favorables impelen al Sevilla a continuar con su forma de hacer en este periodo de tiempo, en el que siempre ha agotado la vía administrativa para defender lo que cree justo. Hasta en la mitad de las ocasiones en que fue sancionado por el Comité de Competición, a propuesta de la LFP, ganó el caso, por lo que pudo reducir el montante global de multas propuestas de más de 300.000 euros a 120.000, es decir, evitó el pago de unos 180.000 euros. Y dos de esos expedientes concluyeron con el acuerdo por parte de Competición del cierre parcial de Gol Norte: a finales de 2015, por insultos en el Sevilla-Athletic, y este mismo año, por insultos en el Sevilla-Málaga. En ambos casos el gabinete jurídico impidió el cierre.

El Sevilla fue el primer club que recibió como sanción el cierre parcial de una grada. Fue al final de la temporada 2014-15 y Competición resolvió imponer la clausura por cuatro partidos de la zona central del banco de pista de Gol Norte. El club recurrió a Apelación, que anuló la sanción al entender que había un fallo en el trámite de la sanción, como solicitó el gabinete jurídico del Sevilla. Poco después, el propio Comité de Competición atendió las alegaciones del Sevilla contra la propuesta del cierre total del estadio por cuatro partidos o el cierre parcial de Gol Norte por cuatro debido a insultos en el Sevilla-Real Madrid. El comité fue clemente y dejó la sanción en multa de 75.000 euros.

Hasta en 13 ocasiones el Sevilla tuvo que recurrir incluso al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo para ganar el caso o reducir la sanción, la mayoría por multas. Así, con alegaciones a los expedientes de Competición o con recursos a Apelación, al Tribunal Administrativo del Deporte, o, en última instancia acudiendo al Contencioso-Administrativo, el club ha logrado reducir en más de un 50% el montante de las multas propuestas y ha logrado impedir por tres veces el cierre de Gol Norte. Y ahora vuelve a intentarlo.

La última vez ha sido recientemente, cuando Competición propuso el cierre parcial de las mismas zonas que propone ahora, por insultos en el Sevilla-Málaga. En este caso, el comité federativo sí atendió las alegaciones del club, basadas en la proporcionalidad del castigo con el hecho sancionable y la imposibilidad de determinar la autoría de los insultos, por lo que se veían menoscabados los derechos de los abonados de esa zona que no profirieron insultos.

Por esta razón, el club agotará nuevamente la vía administrativa ante el cierre parcial de Gol Norte (las zonas N11 y N12), entendiendo que se trata del mismo hecho punible y de los mismos argumentos jurídicos. ¿Por qué ahora Competición no ha atendido las mismas alegaciones? ¿Por ser el Real Madrid y su capitán los afectados? El Sevilla entiende que hay desproporción y que los insultos no se relacionaron con conductas violentas ni xenófobas. Además, hay jurisprudencia a favor, como el reciente caso del cierre parcial de la grada de El Molinón por insultos racistas a Williams, del Athletic. El TAD lo anuló.

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