La ONU pide unidad contra el cambio climático ante la cumbre de Copenhague
Comienza en Nueva York la conferencia contra el calentamiento global · Obama reclama un acuerdo internacional pero no concreta medidas · China se compromete a una "notable" reducción de emisiones
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, apeló ayer a la unidad para luchar contra el cambio climático y aprobar el acuerdo de Copenhague, al tiempo que subrayó al centenar de líderes que asiste a esta cumbre que con sus decisiones, están ante una "prueba de liderazgo". "Hoy pido a los líderes de los países industrializados que están aquí que den el primer paso. Si lo hacen, los demás les seguirán. Y a los de los países en desarrollo les pido que aceleren sus esfuerzos", indicó Ban en la apertura de la conferencia mundial sobre el cambio climático que reúne a los 192 países de la ONU.
Ki-moon, en un tono inusualmente firme y enérgico, les advirtió que su "fracaso en lograr un acuerdo amplio en Copenhague será inexcusable a nivel moral, económicamente miope y poco sabio políticamente".
A la petición de unidad de Ban se sumó el presidente de EEUU, Barack Obama, que en su primer discurso en la ONU hizo un apasionado llamamiento para lograr el acuerdo en la capital danesa y evitar así lo que calificó de "catástrofe irreversible". Sin embargo, Obama no ofreció propuestas concretas, ya que pese a que su gobierno ha cambiado de posición respecto a ese problema, el Congreso no votará la legislación prevista al respecto hasta 2010.
Obama subrayó que tanto los países desarrollados como en vías de desarrollo comparten la responsabilidad para luchar contra el problema, en una carrera contra el tiempo. Los países en desarrollo que producen "prácticamente todo el crecimiento en las emisiones de carbono deben también poner de su parte".
"No podremos resolver este desafío a menos que los principales emisores de gases invernadero actúen al unísono. No hay otro modo", destacó Obama, quien subrayó que cualquier acuerdo deberá incluir asistencia para los países en desarrollo más pobres, para que se adapten al impacto del cambio climático y empleen tecnologías limpias.
Las negociaciones de cara a la cumbre sobre el cambio climático que tendrá lugar en Copenhague en diciembre próximo y que están encaminadas a cerrar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto cuando expire en 2012, avanzan a un ritmo muy lento. "Estas negociaciones avanzan a una velocidad glaciar. Los grandes glaciares del mundo desaparecen más rápido que los progresos humanos para protegerlos", aseguró Ki-moon.
Una vez más la solución a un problema global ha generado el mismo tipo habitual de diferencias entre países industrializados y en desarrollo, ya que no se ponen de acuerdo sobre cómo distribuir la reducción de emisiones de gases contaminantes que producen el efecto invernadero.
Además, los países menos desarrollados quieren que los más ricos contribuyan con elevada financiación a sus esfuerzos por reducir esas emisiones, fundamentalmente de dióxido de carbono.
"Tienen que dejar de ser líderes nacionales para serlo globales y cumplir con las necesidades de sus pueblos", les recomendó Ban, que también les pidió que instruyan a los negociadores con "apoyo político directo" para resolver los asuntos centrales y acelerar las negociaciones, además de presentar ofertas más ambiciosas. A todos les sugirió que "en vez de estar pidiéndose concesiones unos a otros, vean la manera en que pueden contribuir a un bien mayor. Un acuerdo exitoso en Copenhague significará más prosperidad, seguridad y equidad para todos".
A esta reunión asisten los líderes de los mayores contaminadores del planeta como son Estados Unidos y China, que son responsables respectivamente del 20% de las emisiones contaminantes, así como los 27 países de la Unión Europea (UE), que emiten el 14% de esos gases, seguidos por Rusia e India, con el 5% cada uno de ellos.
De China y de su presidente, Hu Jintao, llegó la propuesta de "reducir para 2020 en un notable margen las emisiones de dióxido de carbono por Producto Interior Bruto (PIB) en relación al nivel de 2005". Hu, que intervino tras Obama, no ofreció cifras que concretaran sus compromisos, pero insistió en que era necesario un compromiso por parte de todos los países.
El nuevo primer ministro de Japón, Yukio Hatoyama, comprometió a su país a reducir en 2020 sus emisiones en un 25% respecto a los niveles de 1990, al tiempo que insistió en que "el cambio climático requiere de respuestas globales" y que los países en desarrollo tienen también que reducir esos gases para mejorar su desarrollo y aliviar sus niveles de pobreza.
Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, propuso a la comunidad internacional la creación de un Tribunal de Justicia climático, como instancia de investigación permanente a gobiernos y empresas que contaminan.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, insistió en la idea de crear una Organización Mundial del Medio Ambiente para desarrollar un derecho internacional en la materia, "tan respetado como el del comercio".
Además, la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran, señaló que el cambio climático "tiene un efecto multiplicador de las crisis", en un momento en que el mundo afronta difíciles situaciones financieras y alimentarias que golpean sobre todo a los más pobres.
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