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Espacios sagrados donde el vino se aprecia y el paladar lo disfruta

  • Las bodegas de Sanlúcar de Barrameda abren sus puertas, con todas las medidas de seguridad, para que los amantes del vino puedan seguir visitando estos lugares de culto

Detalle de las Bodegas Barbadillo.

Detalle de las Bodegas Barbadillo.

El enoturismo, también llamado turismo del vino, es parte esencial de la idiosincrasia gaditana y sanluqueña. Cultura, arquitectura, paisaje y, en definitiva, el propio vino se suman en una propuesta que busca trasmitir la esencia de una región a través de su vinculación a la uva desde hace siglos.

El buen beber inevitablemente está relacionado con el buen yantar, algo a lo que la gastronomía local de Sanlúcar de Barrameda contribuye con su extensa oferta gastronómica basada en tres importantes pilares: los productos de la huerta, los de sus bodegas y las capturas del mar.

El pescado y el marisco de Sanlúcar –entre ellos el langostino–, poseen una fama que ha trascendido fronteras. Del sabor y textura exquisitos con una sencilla presentación, pasamos a guisos marineros como el rape al pan frito, la raya a la naranja agria, la sopa de galeras o las archiconocidas tortillitas de camarones.

Estos deliciosos platos se riegan generalmente con Manzanilla local, así como otros vinos de mesa, que son de menor graduación, de color más pálido pero de singular sabor.

Con todas las medidas preventivas y de seguridad, se trata de vivir un estilo de turismo de calidad, en un medio rural y con un hilo conductor en las actividades: el gusto por los productos de la tierra que son los que, en suma, transforman al hombre y provocan el disfrute.

Paradas en nuestra ruta

Aun cuando no podamos ver las carreras este año, es digno de visitar, por ejemplo, el Museo de la Manzanilla, ubicado en la localidad gaditana dentro de las Bodegas Barbadillo. Previa reserva, es imprescindible el uso de mascarilla y respetar las medidas sanitarias habilitadas para todo el circuito de visitas.

En un ambiente que inundará nuestros sentidos, descubriremos una historia que comenzó en 1821 cuando la familia Barbadillo embotelló su manzanilla por primera vez y todos los secretos que han guardado sus botas desde entonces.

Visitando el museo y recorriendo las bodegas entenderemos por qué la Manzanilla y los vinos del Marco de Jerez son una manera de vida, un mundo, una cultura. Esencia pura de la tierra y raíces sanluqueñas. Las visitas al Museo de la Manzanilla y la tienda, conocerlas autoguiadas o guiadas, además de una degustación, tendrán que ser concertado con antelación en el teléfono: 956385521.

De abolengo

Otra parada inevitable en esta particular ruta por la bella Sanlúcar será en la bodega La Cigarrera. Así, tanto clientes como turistas podrán disfrutar de una agradable visita en la que una guía diplomada en turismo explicará en español e inglés la historia de la bodega y todo el proceso de elaboración y peculiaridades de sus vinos.

Las visitas –nuevamente indispensable con todas las medidas de seguridad– tienen una duración aproximada de entre 20 y 25 minutos, culminando con la degustación de sus exquisitos vinos en un entorno privilegiado como es el patio bodeguero del siglo XVIII, decorado con utensilios antiguos de bodega como si de un museo se tratara. Para la reserva de grupos o personas individuales también será necesaria la cita previa (956381285).

Esta bodega, además, también cuenta con taberna y restaurante en el centro de Sanlúcar, donde con paciencia y manteniendo el distanciamiento social, podremos degustar de una buena francachela con tapas y vinos de excelencia.

La terraza de la Taberna La Cigarrera. La terraza de la Taberna  La Cigarrera.

La terraza de la Taberna La Cigarrera.