La ventana
Luis Carlos Peris
Pistoletazo con música
Del descaro en el plató de Buenafuente se fue a andar por esos mundos fabricando situaciones y poniendo en aprietos a ilustres y famosos. Salvados regresa este domingo a La Sexta y Jordi Évole está recién llegado de Argentina, donde ha propuesto que Messi, que no es bien acogido entre los suyos, se nacionalice español a cambio de Raúl.
-Su programa le debe obligara a estar a cada momento inventando situaciones...
-Sí. En verdad es una suerte. Para hacer Salvados nos hemos reunido un equipo que ya éramos amigos antes. Nos hemos conocido en la facultad, en la tele local o en otros programas. Tengo la suerte de tener a mi alrededor a unos grandes hijos de puta que son muy críticos. Siempre nos estamos poniendo pegas para hacerlo mejor. Hay que tener autocrítica para no apalancarse. Fíjate el grado de esquizofrenia que en Buenafuente criticaba públicamente incluso ideas mías.
-¿Cómo surgen los temas de Salvados? ¿Hay tanto de improvisación como, superficialmente, parece?
-Salvados se hace en los pasillos, en el bar... Tenemos una dinámica de reuniones y ahí se vuelca todo, lo bueno y lo malo. Me encanta cómo rebotan las ideas. Disfrutar de ese momento de creación y después verlo materializado. El núcleo duro del programa lo forman ocho personas, pero somos algo más de treinta. El resultado depende del equilibrio entre la improvisación y la planificación. Siempre hay un espontáneo, algo colateral. Vamos a sacar un libro de anécdotas por que lo que no sale suele ser más interesante.
-¿Qué tema le sorprendió y le sacó más partido estando 'in situ'?
-Gibraltar, porque cuando fui allí vi que todo era diferente. O los reportajes que hicimos en El Ejido. Sin embargo, una vez con la selección quisimos hablar de los impuestos de los futbolistas y no sacamos chicha. Nos tirábamos de los pelos cuando después surgió lo de la polémica de la ley Beckham.
-Lo que hicieron de Operación Tertuliano creo que les daba para ampliarlo a un formato de 'reality'.
-Nos sorprendió la gente. Hasta dónde el espectador ha aprendido a cómo portarse en un programa.
-Y usted ha revalorizado a Carlos El Yoyas...
-Desde que acabó GH no ha vuelto al tajo y ha tenido tiempo para leer, para instruirse. Si llego a saber que le hago un favor, no lo saco, je je. Él es mucho más follonero que yo y con nosotros actúa poco, vemos a El Yoyas más real. En otros programas es más subidito. Lo dice todo muy claro y es un tipo auténtico.
-¿Ha temido de verdad que le rompan la cara?
-No, la cámara tiene algo de protección, de escudo, y con ella te sientes legitimado. No notas el peligro en el momento, pero después lo ves en la imagen. Yo mantengo el mismo tono con todo el mundo y sin querer hemos creado un estilo que nos diferencia.
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