El Califa de Aragua, un torero venezolano hecho en Sanlúcar

De padre jordano y de familia muy taurina, Ramis Mohamed Hassan Rodríguez dejó unos brillantes estudios para forjarse en España como matador de toros

El Califa de Aragua en la plaza de toros de Sanlúcar, la ciudad donde vive y el ruedo donde entrena a diario.
Francisco Orgambides / Sanlúcar

16 de julio 2010 - 01:00

Se llama Ramis Mohamed Hassan Rodríguez, de padre jordano y madre hermana de los matadores Carlos Rodríguez "El Mito" e Iván Rodríguez Vázquez, pero se anuncia como "El Califa de Aragua", el taurino estado donde se encuentran todos los caminos en Venezuela, en cuya capital, Maracay, en el centro y junto -como no podía ser de otra manera- al matadero, nació este novillero que anuncia que va a tomar la alternativa a final de temporada.

La historia del Califa es el relato de una sólida determinación por ser gente en el toro. Premiado varias veces en el bachillerato como el mejor estudiante del estado, lo dejó todo cuando cursaba con brillantez la carrera de Informática para hacerse matador de toros, y ha pagado un alto precio: ocho cornadas.

Solía ir con sus tíos -además es sobrino del novillero Martín Rodríguez- a verlos torear. En la Maestranza de Maracay se puso delante de una vaquilla y... "me gustó, y me gustó el ambiente del toro". Y hasta hoy.

"Mis tíos me llevaban al campo y me enseñaban y como yo he sido siempre muy disciplinado, he conseguido cosas importantes como hacer campaña en España de novillero". Comenzó su carrera con ambiente: "fui el triunfador de un certamen de novilladas organizado por el gobernador de Aragua y recibí una cornada muy grave que me tuvo al borde de la muerte porque me partió el duodeno. En Maracay me presenté en el 2004 y fui el triunfador de la feria; luego fui a San Cristóbal, una feria muy taurina, me vieron y me dieron la oportunidad de venir a España de la manos del "Gallo de Morón", al que le agradezco su apoyo y acogida.

En esta orilla del toreo empezó desde cero, toreando sin caballos los dos primeros años. Un sacrificio. ¿Por qué se hacen los toreros de Venezuela fuera de su país?: "hay muy pocas posibilidades; muy pocas novilladas picadas, ahora mismo cinco en todo el año y aunque las torees todas, es una formación muy limitada. Además no hay diversidad de ganaderías donde se hagan muchos tentaderos. Para ser torero y funcionar al nivel de competir con los españoles tienes que venirte a España a aprender el oficio y a verle la cara al toro".

Y en España se ha curtido toreando en la zona de Ávila, Toledo, Madrid. Todo ese esfuerzo, todo lo que ha dejado atrás tiene que tener eco en Venezuela: "hay mucha expectativa por verme allá pero quiero llegar muy preparado, cuajado y de matador de toros para alternar con toreros españoles, con figuras, y ese nivel es muy difícil de lograr".

Por eso entrena y entrena en Sanlúcar y el campo esperando la alternativa a final de temporada, para que Venezuela se encuentre con un torero que se define: "busco el toreo completo, soy un torero muy bueno con el capote y con las banderillas busco la pureza y la espectacularidad, estoy trabajando mucho los pares al quiebro para dar espectáculo pero dentro de la pureza. Mi toreo de muleta busca el clasicismo, el toreo de sentimiento sin tremendismo. Respeto mucho el toreo tremendista pero no es el que yo busco".

Y el toro: "estamos preparándonos para todo tipo de toro, es la única forma de funcionar. He matado todo tipo de novilladas, de Fuente Ymbro en Saint Sever donde corté una oreja; de Miura en Carcasonne donde corté otra o de Partido de Resina en Madrid.

En Mombeltrán cuajó un novillo a su gusto y se reforzó su voluntad de ser torero de la mano de Miguel Tesorero y el magisterio del maestro Marismeño. Sueña debutar de novillero en Sevilla donde hace años que no torea un venezolano, reabrir el Nuevo Circo de Caracas... ser gente en esto.

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