El Cordobés, El Fandi y Escribano abren la Puerta Grande de Tarifa
Con lleno en los tendidos, la tarde brilla por la actitud de los toreros, que consiguen hacer disfrutar a los aficionados tarifeños
Manuel Benítez El Cordobés, David Fandila El Fandi y Manuel Escribano salieron ayer a hombros de la plaza de toros de Tarifa, que presentaba un lleno hasta la bandera.
Los toreros salieron al albero del coso tarifeño con una actitud encomiable y haciendo disfrutar en todo momento a los aficionados que se dieron cita en gran número. No se le puede poner un pero a ni uno de los diestros, que supieron exprimir a los astados de Carlos Núñez, que tuvieron un juego desigual.
El gran triunfo fue para lo fiesta, pero también los toreros acumularon orejas en su esportón. El primer espada, Manuel Díaz El Cordobés, desorejó a su primer toro de la tarde. Avanto de salida e informal en su enbestida, pero en la muleta de El Cordobés se deslizó bien, sobre todo por su pitón derecho. Fue por este pitón por el que basó su faena y cuajó de forma rotunda al astado, al que remató al natural buscando cercanías y con su tradicional salto de la rana antes de entrar a matar. Estocada y dos orejas con el público entregado.
En su segundo, un toro que manseó, lo toreó donde quiso el toro, que le puso bastantes complicaciones. Aún así, el diestro puso todo de su parte y terminó cortándole una oreja para cerrar su actuación.
El Fandi, tras la buena actuación de su compañero, no se quiso quedar atrás y estuvo muy serio y decidido, a pesar de estoquear al lote más complicado de la corrida. A su primero, un toro agarrado al piso, le realizó una gran faena de plaza importante y mostró el buen momento en el que llega a estas alturas de la temporada. También, cómo no, realizó un vistoso tercio de banderillas con el que encandiló a los tendidos. Al entrar a matar pinchó y su triunfo quedó en una sola oreja.
En su segundo se pudo desquitar, con otro toro que manseó y se lo pensaba siempre. En banderillas, gracias a sus condiciones físicas y cualidades, se impuso con facilidad a los problemas del enemigo y volvió a brillar. Ya en la muleta, al astado le costaba tirar para adelante, pero el granadino estuvo muy bien con un animal duro para él. Gran faena, de técnica y oficio que culminó con una buena estocada y cortó otra oreja.
Al tercero del cartel, el sevillano Manuel Escribano, le tocó en suerte el toro de mejores hechuras de la tarde. Lo lanceó bien con el capote y le realizó un tercio de banderillas muy variado y animoso. Ya con la muleta, se mostró muy seguro y asentado, muestra del gran momento por el que atraviesa. Lo cuajó de forma rotunda, sobre todo por el pitón derecho por el que el toró se dejó más. Terminó su labor con circulares muy ceñidos y mató tras pinchazo que le sirvió para desorejar a su primer astado.
Al último, el más serio de la corrida, lo recibió con gusto con el capote y siguió en el mismo son que en el toro anterior. La única pega fue que, en este caso, tuvo que pechar con el peor del encierro, que se le paró en el último tercio e incluso se le llegó a echar, con el que solo pudo recibir el premio de la ovación. No pudo redondear su buena tarde. Aun así, los aficionados tarifeños pudieron constatar su gran momento y disfrutar con su labor.
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