Entrega de Iván Fandiño, que salda sin trofeos su encerrona en Bilbao
El premio al toro más bravo de la corrida-concurso fue para 'Pocosueño', de Torrestrella · Desierto el trofeo al mejor puyazo
GANADERÍA: Toros de distintas ganaderías. Desiguales en presentación y juego. TOREROS: Iván Fandiño, como único espada: saludos, silencio, saludos tras petición mayoritaria de oreja, silencio, saludos tras petición y silencio. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Un tercio de entrada. Corrida-concurso en la que fue premiado como mejor toro 'Pocosueño', de Torrestrella.
Ni una vuelta al ruedo consiguió el diestro de la tierra, Iván Fandiño, nacido en Orduña (Vizcaya), en la corrida concurso que estoqueó en solitario en Bilbao, primero de los dos festejos programados con motivo de los 50 años de la inauguración de la plaza de Vista AlegreTarde discreta de toros y del propio torero. No hubo ningún astado completo, ni mucho menos rotundo. De Fandiño valdría destacar el gesto de encerrarse con seis toros de diferentes encastes, y al margen de lo taurino la donación de sus honorarios a obras de caridad.
Fandiño anduvo dispuesto y capaz; sin embargo, no llegó a resolver en triunfo al no matar bien al toro de La Quinta que abrió plaza, y al denegarle el palco un trofeo del toro de Victorino. Esa faena al primero -toro noble, pero sin acabar de entregarse- fue de gran soporte técnico antes de sentirse el torero en dos vibrantes tandas al natural, y en el mismo aire una serie más por la derecha. No obstante, la espada se le negó.
El de Partido de Resina que hizo segundo, de bella lámina, cumplió en el caballo, pero en la muleta fue reservón y con el viaje cada vez más corto. Aquí abrevió el torero. Con el de Victorino estuvo Fandiño más cerca del triunfo. Toro complicado al principio, terminó luciendo buen fondo. La faena tuvo temple y arrogancia en lo fundamental. Sin duda que el pinchazo previo a la estocada influyó para que no hubiera oreja.
El toro de Torrestrella, que brindó un buen tercio de varas, se movió mucho en la muleta con el inconveniente de llevar la cara suelta, sin la entrega suficiente. Fandiño estuvo firme y decidido aunque sin terminar de armar faena. Con el sobrero de El Cortijillo, incierto y descompuesto por su manifiesta mansedumbre, se la jugó el hombre en una apuesta sincera, en la que lo más reseñable fue el toreo a derechas. Ya con el de Alcurrucén, que se resintió del castigo en varas después de pelear con cierta clase, la faena no tuvo mayor calado a pesar del tesón de Fandiño.
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