"La Maestranza se tiene que abrir a otras ganaderías"

Rufino Clavero, ganadero

Más del 80% de los toreros que han hecho el paseíllo en la Feria de Abril se han vestido en el Vincci La Rábida, un establecimiento que es referencia para los taurinos.

Rufino Calero, ayer, en el patio principal del Vincci La Rábida, en la calle Castelar.
Juan Parejo

28 de abril 2012 - 01:00

Vive con la misma entrega e intensidad sus dos pasiones: su negocio hotelero y el mundo del toro. Presidente de la cadena Vincci y propietario de la ganadería Río Grande, Rufino Calero se traslada a Sevilla cada primavera para vivir la Feria de Abril y acudir cada tarde, como buen aficionado, a los tendidos de la Maestranza. Presume de que el Vincci La Rábida es el establecimiento elegido por la gran mayoría de los toreros para vestirse. Afirma que sabremos salir de la crisis y lamenta que Sevilla no sepa explotar todo su potencia turístico.

-Su hotel se asienta como el preferido por los toreros.

-Así es. Puedo decir que en todo el ciclo ferial hemos tenido alojados aquí a más del 80% de los toreros. Menos Manzanares, Paquirri y algún otro, los demás han venido absolutamente todos, gracias siempre a la labor de la directora.

-Uno de sus anhelos es que Manzanares se vistiera en su hotel. Veo que no lo ha conseguido todavía.

-Manzanares es un hombre muy clásico. Ahora estamos tratando de hacer algún negocio con él a ver si conseguimos que venga. Siempre se viste en Los Lebreros. Va a lo mismos hoteles que utilizaba su padre. Por ejemplo, en Madrid se sigue vistiendo en el Barajas, que tiene una incomodidad enorme, aunque es nuestro también, pero el padre se vestía allí y el hijo también. Pero lo de Manzanares es aparte. Se le puede perdonar cualquier cosa.

-¿Qué destaca de la feria hasta ahora?

-Sin ningún género de dudas las faenas de Manzanares. Además ayer (por el jueves) tuve una satisfacción. Creía que Manzanares era extraterrestre, pero no, es de la tierra porque falló con la espada, cosa que no digo que me alegrase, ni mucho menos, pero no cabe la menor duda de que está atravesando un momento muy dulce. Puede con todos los toros. Es innegable.

-¿Cómo está afectando la crisis al mundo del toro?

-Tan fuerte o más que al resto. En el mundo del toro, además de todos los sinsabores, nos ha sobrevenido la maldita sequía y es tremendamente horroroso. En este momento lo que te ofrecen por una corrida de toros es vergonzoso hasta publicarlo. No te pagan ni los piensos.

-Además de empresario hotelero es ganadero. ¿Cómo está funcionando su ganadería Río Grande?

-Estamos capeando la crisis como todos. Ahora tenemos preparada una novillada para Madrid que creo que se lidiará en septiembre. Disponemos de dos encantes: Santa Coloma y Luis Algarra. A mí personalmente me gusta más el primero, pero a los toreros no, lógicamente. Ahí seguimos luchando.

-¿Lidiará pronto en Sevilla?

-Tenía la palabra de la empresa de que este año iba a venir, pero desgraciadamente ha habido recortes en las novilladas y los que estábamos intentando entrar nos hemos quedado en la puerta. Tengo la firme promesa de Ramón Valencia de que el año que viene será. Creo que el veedor de Sevilla va a ir a ver uno de los novillos que teníamos preparados para traerlo de sobrero. No sé si se lidiará o no. Mi deseo es que así sea. Por otro lado, creo que por el bien de la afición la Plaza de la Maestranza se tiene que abrir a otras ganaderías. Es una auténtica pena que con todas las corridas que ya hemos visto, si quitamos Victoriano del Río y algún toro suelto, lo demás no ha servido nada. Me hace mucha gracia porque en el sitio en el que estoy veo perfectamente la suerte de varas y un 95% es un simulacro. No existe. Vamos a ver si nos tomamos en serio la fiesta, pero pensando en la afición. Sevilla tiene que abrir ese abanico de ganaderías tan cerrado. Aquí es sota, caballo y rey, y los de fuera no contamos.

-Cambiando el tercio. Siempre ha defendido un turismo de calidad frente al low cost. ¿Se reafirma en este tiempo de crisis?

-Me reafirmo. Hoy (por ayer)hemos abierto un nuevo hotel en Barcelona, el Vincci Bit. Tratamos de que sea original y distinto. Como novedad, los pasillos están decorados por un grafitero japonés. Es originalísimo. Parece paradójico que en tiempo de crisis se abra un hotel nuevo. Pero vamos a intentarlo.

-¿Cree que Sevilla sabe explotar el potencial turístico que tiene?

-Yo creo que no. Y lo digo categóricamente. Perdóneme esta aseveración tan tajante. Tiene mucho más potencial del que se está explotando. La ciudad está en este momento preciosa. Sólo hay que poner el ejemplo del río: muy mal aprovechado. Ahí tenemos el modelo de París. Por las mañanas salgo a correr por el Parque de María Luisa y está muy bonito. Todo eso no se sabe explotar. Ahora bien, para hacerlo hace falta publicidad en el exterior, y, en plena recesión, cómo nos vamos a gastar dinero en publicidad.

-¿Cómo ve el futuro de su sector?

-Tengo ya casi 77 años y aspiro a que esto mejore. Hemos tenido muchas crisis y muy fuertes -aunque esta es la peor- pero creo que la remontaremos. Tenemos una infraestructura turística sensacional.

-¿Qué diferencias existen entre sus hoteles y el resto?

-Sin ánimo de ofender a nadie, tratamos de llevar los hoteles de manera muy personalizada. Hoy (por ayer) hemos abierto el número 34 y prefiero la calidad a la cantidad. Somos una empresa familiar y no me gustaría pasar de los 40 hoteles bajo ningún concepto. Si nos distinguimos por algo es por el trato personal de nuestra gente.

-¿Qué planes de futuro tiene para la cadena?

-Tenemos un hotel firmado en Barcelona, otro en Valencia, en Madrid es muy posible que se firmen uno u dos; y a partir de ahí queremos ser muy selectivos para no pasar de los 40.

-¿Se plantea abrir otro establecimiento en Sevilla?

-Hay ofertas que estamos barajando, pero no es el momento más oportuno.

-¿En qué otras ciudades le gustaría tener presencia?

-En tres ciudades. Por este orden: Roma, París y Londres. Ellos sí que saben hacer el turismo de calidad.

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