Pérez Indiano, el artista daltónico que pinta toros rosas

ENTREVISTA

Es el autor del cartel de las Fiestas de Primavera 2023, pero también de las portadas de los programas de mano de La Maestranza y, al mismo tiempo, prepara su próxima exposición en una galería de París

Asegura que, en Francia, lo primero que vende es su obra de temática taurina

Eva González, protagonista del cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla 2023 pintado por Pérez Indiano

José Tomás Pérez Indiano junto al cartel que ilustra las Fiestas de Primavera de Sevilla.
José Tomás Pérez Indiano junto al cartel que ilustra las Fiestas de Primavera de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez
Gloria Sánchez-Grande

28 de abril 2023 - 05:00

José Tomás Pérez Indiano (1992) lidia con un problema no menor para un pintor: es daltónico. Sus ojos distorsionan principalmente los tonos azules, verdes y marrones. Para él, Sevilla tiene un color especial, tan único, que le ha permitido abrirse un hueco entre los nuevos artistas andaluces. Es el autor del cartel de las Fiestas de Primavera 2023, un encargo del Ayuntamiento hispalense.

El extremeño afincado en Triana, también es, desde hace siete años, responsable de las portadas que ilustran los programas de mano de la plaza de toros de La Maestranza. En una ocasión, un apoderado le felicitó por dibujar un toro rosa dentro del conjunto. "Hay que tener valor para hacer eso: me gusta mucho", le dijo el taurino. "Yo pensaba que había pintado el toro de rojo", reconoce el artista mientras bebe una cerveza en una terraza de la calle General Polavieja.

-¿Cómo sobrevive un pintor daltónico?

-Me fijo en el nombre del color que viene en los botes de pintura. Mi madre, muchas veces, también me pega carteles. Por eso, utilizo con frecuencia colores sin mezclar. Y también abuso del amarillo, porque es de los tonos que menos distorsiono.

-¿Y lo de llamarse José Tomás y dedicarse a la cartelería taurina también ha generado malentendidos?

-Por eso ya sólo firmo como Pérez Indiano. En una ocasión, un empresario me encargó que le pintara un cartel y, cuando la obra estuvo lista, anunció que José Tomás Pérez Indiano realizaría el cartel de la feria. La gente empezó a llamar por teléfono a las taquillas preguntando qué día toreaba José Tomás y que querían entradas. Se armó tal follón que ya nunca más.

-¿Qué guiño taurino ha introducido dentro del Cartel de la Primavera de Sevilla, protagonizado por la figura de Eva González?

-En esta ciudad, no se entiende un abril sin toros. Por eso, quería que en la obra estuviera Morante de la Puebla, como estandarte del toreo sevillano, y heredero de Joselito 'El Gallo' y Juan Belmonte. El maestro me mandó la foto de uno de sus capotes de brega y lo plasmé junto a Eva González, dentro de la composición.

-¿Qué le ha preparado este año a la empresa Pagés?

-Les he diseñado cuatro portadas para los programas de mano y también el tranvía por el centro de Sevilla, el Metrocentro, que ha llevado impreso obras mías.

-¿Cómo se plasma en un papel el baile entre la vida y la muerte que realizan los toreros en el ruedo?

-La pintura debe tener corazón. Yo siento mucho los toros. Es un espectáculo que quiero. La inspiración que encuentro en las plazas se refleja después en toda mi pintura: la fuerza, los colores, el impacto del amarillo, que es pura luz, igual que cuando entras en un coso y te deslumbra. Mi paleta bebe de colores fuertes y pasionales.

-¿Qué opinión le merece la cartelería taurina actual?

-Se está modernizando, aunque todavía le queda camino. Hay que reinventarse y que la pintura taurina aterrice en el siglo XXI. Los toros siempre se han adaptado a los cambios sociales. Picasso, Dalí, Ruano Llopis... sus obras taurinas siempre serán modernas. Por ellas no pasa el tiempo. Últimamente estudio mucho la Tauromaquia de Picasso y el protagonismo que éste le dio al toro, a los orígenes, a través de trazos firmes y fuertes, ejecutados al momento. Una faena es eso.

El artista Pérez Indiano posa en el Ayuntamiento de Sevilla, donde se encuentra su cartel.
El artista Pérez Indiano posa en el Ayuntamiento de Sevilla, donde se encuentra su cartel. / Juan Carlos Vázquez

-¿En qué estilo pictórico encuadraría su obra?

-Creo que todavía no tengo un estilo definido. Quizá sólo he fijado mis colores. En lo demás, me estoy buscando constantemente. En la pintura taurina tal vez no soy tan barroco como en otras temáticas. Tiro más hacia el impresionismo. Y, por supuesto, también tengo que adaptarme a las necesidades del cliente.

-¿Qué torero le inspira más como artista?

-Sin duda, Manuel Rodríguez 'Manolete'. No sólo como torero, sino también como persona o personaje. Fue un adelantado a su época. Le pinto mucho.

-¿Y hay otros toreros que le parecen anti-estéticos, que le aburre pintarlos?

-Sí. Admito que sí. En esas cuestiones intervienen el alma y el corazón de cada uno. También la personalidad y el carácter, claro. El artista se nace. Los toreros tienen que ser diferentes. Por eso hay algunos toreros que me aburren y otros que me aportan. De un tiempo a esta parte, echo de menos unas cualidades en el toreo que nada tienen que ver con la técnica y lo académico. Los toreros tienen que levantarte del asiento, aunque no seamos capaces de explicar el motivo. Para pintar, yo necesito toreros únicos. Sin emoción, no hay inspiración.

-¿Dedicarse a la cartelería taurina está bien pagado?

-En absoluto. Los primeros que tienen la culpa son los empresarios porque no saben valorar el arte. Hace falta más seriedad y compromiso en el mundo taurino con el arte, si bien es cierto que algunos toreros son buenos coleccionistas. Alguna figura actual me compra mucho.

-¿España es un buen país para ser pintor?

-España tiene que aprender todavía. En Francia, por ejemplo, se nos valora mucho más y existe una conciencia artística completamente distinta a la de aquí. Ellos dan oportunidades a los pintores jóvenes. Se apuesta por nosotros.

-¿Qué próximos proyectos ocupan su taller?

-Precisamente, estoy preparando una exposición para una galería de arte en París, muy cerca del Louvre, para finales del verano. En la última exposición que hice allí, lo primero que se vendió, fue la obra taurina. También tengo programada otra exposición en Sevilla para el próximo año que va a dar mucho que hablar. Es una exposición de gente de Sevilla y para gente de Sevilla, de rostros anónimo sevillanos que forjan el carácter de la ciudad.

(Pérez Indiano enciende un cigarro y contempla la calle, una calle de Sevilla que él ve con ojos —y colores— distintos).

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