Toros

Un pestiño de novillada"En Sevilla me jugaré en junio casi toda la temporada"

La tercera y última novillada de la Feria de San Isidro 2014 no tuvo historia alguna. Resultó un breve pestiño. Pestiño no como rico dulce, sino como sinónimo de aburrido, en su concepto coloquial. Porque lo mejor de ayer en Las Ventas fue, sin duda, la brevedad. Brevedad que agradeció el público, máxime tras el interminable festejo que se había merendado-cenado el día anterior en la Monumental, donde ayer, con buena climatología, se cubrió hasta tres cuartas partes de su aforo. Terna compuesta por tres diestros de lo más granado del escalafón inferior: Román, que sustituía a Martín Escudero, Gonzalo Caballero y Posada Maravillas. Tres toreros que no dejaron huella.

Román se despidió en la plaza de Madrid como novillero con una actuación desigual. Lo mejor lo consiguió con el primer novillo, cornidelantero y peligroso, ante el que expuso mucho, siendo cogido dos veces; afortundamente, sin consecuencias. En su haber, la decisión de agradar.

Con el cuarto, un ejemplar manejable y con movilidad, Román estuvo por debajo del astado. El valenciano, muy molestado por el viento, concretó un trasteo insulso, frío, y sin acierto.

Gonzalo Caballero, con el peor lote, tampoco brilló en una actuación en la que de nuevo el valor fue su mejor virtud y que ya puso en boga en un quite por ajustadísimas gaoneras ante el que abrió plaza, en el que fue enganchado sin consecuencias. Con el segundo novillo, alto, montado, reservón y que salía de las telas con la cara alta, el madrileño se mostró sereno y firme en una labor en la que logró dos tandas estimables con la diestra y asustó en unas ceñidísimas bernadinas. No mató al primer envite y recibió la única ovación de la tarde.

El quinto novillo, de buenas hechuras, un negro salpicado llegó muy aplomado a la muleta, tras volar literalmente tras el capote. Caballero desplegó una labor porfiona, que inició con estatuarios, estuvo salpicada de enganchones y un par de desarmes.

Posada de Maravillas, en su segunda y última tarde como novillero en este San Isidro, sólo dejó constancia de buen capotero, tanto con unas bellas verónicas de recibo como en un quite por delantales ante su primero, un animal manejable y con movilidad. El pacense, con la muleta, no estuvo fino, salvo en algún natural suelto. Faltó ligazón y transmisión.

Con el que cerró plaza, alto, armado en cornidelantero, Posada de Maravillas no llegó a comprometerse del todo y realizó una labor por ambos pitones en las rayas, casi al abrigo de tablas, que resultó insulsa y no tuvo eco en los tendidos.

Noticia en el festejo previsto para hoy: la corrida de toros, de José Luis Pereda-La Dehesilla, ha sido rechazada y en su lugar se lidiará un encierro de Fuente Ymbro con la terna titular anunciada: José Ignacio Uceda Leal, Curro Díaz y Matías Tejela.

El novillero sevillano Mario Diéguez comienza una nueva etapa con el apoderamiento de Jean Gilbert y Antonio Pérez. Según el torero coriano: "Es un acuerdo sin contrato y por tiempo indefinido. Gilbert ha estado conmigo desde que comencé y Antonio Pérez es un taurino muy bien relacionado, quien a todos los novilleros que ha apoderado los ha llevado hasta la alternativa". El acuerdo llega tras la ruptura, la semana pasada, con sus anteriores mentores, "la empresa ABG Toros, encabezada por Óscar Anaya y Juan Bravo. Las cosas se pusieron difíciles, sobre todo porque por desgracia no pude cortar las orejas en la última novillada que toreé en Madrid y he decidido el cambio de aires".

Mario Diéguez actuó el pasado 12 de mayo en Las Ventas, donde dejó una grata impresión ante un lote imposible para el lucimiento: "Los medios coincidieron en que era imposible estar mejor con una novillada de Fuente Ymbro en la que estuve a la altura de las circunstancias. Además del viento, la novillada resultó complicada, mala. Y se hizo lo que se pudo". El próximo 15 de junio, Mario Diéguez tiene otro de los retos fuertes de su temporada. En Sevilla, junto a Tomás Campos y Juan Pablo Llaguno, lidiará un encierro de Javier Molina. Una apuesta sobre la que dice sentirse "tranquilo", si bien opina que "me juego casi toda la temporada. Es la oportunidad más importante que tengo. Si pasa algo gordo en sentido positivo puedo solucionar mi temporada. Tampoco quiero perder la cabeza pensando en esto. Cuando llegué a San Isidro lo disfruté, pero tampoco es para pensar siempre en que estás entre la espada y la pared".

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