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Carrera de Orientación por la Diversidad

  • El Alamillo acogerá el 18 de noviembre la novena edición de la prueba organizada por Fundación Cepaim con la integración como fin

Participantes en la prueba, en una edición pasada.

Participantes en la prueba, en una edición pasada. / juan carlos vázquez

Hace más de cien años que el deporte de orientación se practica en todo el mundo y casi medio siglo que se conoce en España. Pero es en los últimos años cuando su desarrollo se ha hecho evidente. El deporte de orientación se practica en plena naturaleza y combina de una forma perfecta el ejercicio físico con el ejercicio mental: Pensar y correr sería su lema. Con mapa y brújula hay que desplazarse hasta lugares hasta entonces desconocidos. La Carrera de Orientación por la Diversidad es una de las actividades que Fundación Cepaim lleva realizando nueve años y entra en las actividades interculturales, de ocio y tiempo libre para las personas jóvenes migrantes y autóctonas. Este año se celebrará el 18 de noviembre en el Parque del Alamillo, de 10:00 a 14:00.

Con esta actividad, la Fundación Cepaim, a través del proyecto Ítaca Joven Sevilla junto con las entidades Aes Candelaria y la asociación Carros de Fuego y el club deportivo Adolince, pretende favorecer la convivencia y cohesión social, fomentar la participación de las personas con distintas diversidades culturales y funcionales y fomentar entre las personas jóvenes alternativas de ocio y tiempo libre en contacto con la naturaleza.

La competición consiste en encontrar una serie de puntos de control en el parque, desconocidos para las personas participantes, utilizando solamente un mapa y una brújula. Los puntos figuran señalados en el mapa, y deben ser encontrados siguiendo un orden en particular, o de manera libre (depende del estilo).

El objetivo de la carrera es completar el recorrido (pasar por todas las postas) en el menor tiempo posible, valiéndose tan sólo de la información aportada por el mapa y con la ayuda de una brújula. Las balizas tienen algún sistema de señalización para localizarlas cuando se está ya cerca de ellas -lo oficial son unos cuadros o unas bolsas de color blanco y naranja-, así como otro sistema para marcar la tarjeta (o el mapa) que la persona corredora entrega al llegar a la meta. De esta forma, la clave de cada baliza garantiza que la persona corredora ha pasado por las balizas y que además ha sido capaz de identificarlas.

Esta modalidad deportiva consiste en realizar una carrera, a través de un espacio (normalmente terreno natural), en el que hay colocadas un número conocido de postas o balizas, que cada persona corredora debe encontrar y visitar. El orden en que se recorren las balizas es libre, de forma que cada persona corredora diseña su propio recorrido. El número de balizas, la longitud del recorrido (o extensión del terreno utilizado) y la dificultad del terreno (cuestas, bosque, obstáculos naturales, etcétera) son variables y se eligen en función del nivel de las personas participantes.

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