Fruta prohibida en la Seminci de 1975

Salir al cine

Llega a TCM un documental de producción española sobre los avatares del estreno de ‘La naranja mecánica’ de Kubrick en el Festival de Valladolid de 1975. En Canal Arte en español, Festival ArteKino.

Malcolm McDowell en una emblemática imagen de 'La naranja mecánica' (1971).
Malcolm McDowell en una emblemática imagen de 'La naranja mecánica' (1971).

Que la censura era una oscura realidad en el cine durante el Franquismo es algo que conocemos bien. También cómo aquellos funcionarios devotos tiraban de informe demoledor y tijera seca a la hora de despacharse con los guiones o las películas ya terminadas antes de conceder el tan ansiado pase de exhibición con su correspondiente calificación de edad recomendada. Desde la famosa anécdota de Mogambo, en la que el exceso de celo convirtió un adulterio en un incesto, hasta los malabarismos metafóricos de la generación del Nuevo Cine Español para sortear la frontalidad crítica de sus películas, el cine que se vio en España entre las décadas de los 40 y los 70 tuvo que pasar siempre demasiados filtros burocráticos para satisfacer la moral nacional-católica del régimen y frenar toda tentativa de aires democráticos o sospecha procomunista en el cine que venía de fuera.

Aunque la cosa andaba algo más relajada a comienzos de los 70, La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, película de impacto y controversia mundial desde su mismo estreno en diciembre de 1971, tampoco iba a escapar de la poda. Fulminantemente prohibida para su estreno comercial por su alto contenido violento y sexual, la adaptación de la novela de Anthony Burgess veía crecer en el extranjero esa bendita mala fama que hizo de ella, prohibida también en varios países y rodeada siempre de una aureola de culto, una de esas cintas que la gente iba a ver cruzando fronteras o en los contados festivales donde se estrenaba, siempre bajo la atenta vigilancia y supervisión, tal y como contaba la leyenda, de un obsesivo Kubrick capaz de controlar hasta el color del papel pintado de la sala donde había de proyectarse.

Mientras tanto, en la adusta, conservadora y provinciana Valladolid, la Seminici nacida en 1956 como Festival de Cine Religioso y luego de Valores Humanos, crecía en prestigio consentido como foco de la más selecta cinefilia nacional de la época, lugar a donde llegaban los nuevos Bergman, Dreyer, Fellini, Godard, Truffaut y compañía, también buena parte de los autores del Este europeo, para contento de su audiencia ávida de cineforums y respiraderos.

Cincuenta años después de su estreno mundial, un documental recién llegado a TCM (Movistar+, Vodafone) da cuenta ahora del encuentro entre aquella película mítica y aquel festival, un encuentro plagado de obstáculos y anécdotas (retrasos, picaresca, avisos de bomba...) que llegaría finalmente en abril de 1975, poco antes de la muerte del dictador, y que dejó una huella imborrable en todos aquellos que lo propiciaron y entre el público pucelano que, tras largas colas, consiguió acceder al Teatro Calderón para ver esa película destinada a ocupar un lugar especial en el cine moderno.

Dirigido por Pedro González Bermúdez y narrado por Malcolm McDowell, icónico protagonista del filme, La naranja prohibida recorre así, entre testimonios actuales (del director de la Seminci Carmelo Romero a los escritores Vicente Molina-Foix o Gustavo Martín Garzo) y material de archivo de la España y el Valladolid de aquellos días, todos los avatares que rodearon aquella operación que, Warner Bros. mediante, permitió que la película más deseada y controvertida de su tiempo aterrizara por fin en un cine español, cinco años antes de que, con la llegada de la democracia y el final definitivo de la censura, pudiera estrenarse comercialmente en versión doblada (precisamente por Molina-Foix y Saura) en las capitales más importantes del nuevo país.

Este ameno documental se reserva también para su último tramo un interesante experimento sociológico con las nuevas generaciones para calibrar, primero, el hecho de que muchos jóvenes no han visto la película y apenas la conocen de oídas o como mero icono popular, y segundo, que al verla ahora por primera vez quedan tan o más impactados que aquellos espectadores originales. También para comprobar que un filme así tal vez no podría rodarse en la actual coyuntura del audiovisual, en una nueva muestra de que otro tipo de censuras, incluida la económica y la de lo políticamente correcto, siguen funcionando de manera más sutil y contagiosa si cabe que aquellas de las que siempre se conocieron los límites en los años más oscuros de nuestra historia reciente.

Por otro lado, La naranja mecánica sigue siendo un filme adelantado a su tiempo, un puñetazo en los estómagos burgueses, una lúcida deconstrucción de los distintos mecanismos de la violencia, una obra maestra en definitiva.

Festival ArteKino en Canal Arte en español

Aún tienen tiempo hasta el 31 de diciembre para ver de forma gratuita alguna de las 12 películas que conforman la programación del Festival online ArteKino que, como cada año por estas fechas, lanza Canal Arte a través de su web arte.tv o de su canal en Youtube. Doce títulos recientes co-producidos por la casa que apuestan por las nuevas voces del cine europeo y a los que podrán votar para optar a uno de los tres premios al cinéfilo que concede el certamen.

Desde Rumanía, Radu Jude tal vez sea el más experimentado de todos ellos, presente aquí con Uppercase print, nueva reescritura de los tiempos de Ceaucescu a través de los ojos de un adolescente contestatario. Desde Ucrania, Inner words, de Masha Kondakova, toma el pulso a la realidad convulsa de su país tras la insurgencia pro-rusa de 2014, y When The Trees Fall, de Marysia Nikitiuk, sigue los pasos de una niña rebelde y su círculo de amistades. Desde Polonia, Call me Marianna, de Karolina Bielawska, aborda el tránsito de género a mitad de camino entre el documental y la ficción, y desde Serbia, Oasis, de Ivan Ikic, se adentra en las relaciones amorosas entre personas con discapacidad mental.

Alemania aporta hasta cuatro títulos al festival, The Last to See Them, de Sara Summa, LOMO: The Language of Many Others, de Julia Langhof, Jiyan, de Süheyla Schwenk, y Wood and Water, de Jonas Bak, y de Bélgica, Suiza y Reino Unido se incluyen respectivamente Petit samedi, de Paloma Sermon-Däi, Sami, Joe and I, de Karin Haberlein, y Nocturnal, de Nathalie Biancheri.

El estreno de la semana: 'El contador de cartas'

Elegida sin pudor alguno por el propio Paul Schrader como “la mejor película de 2021”, El contador de cartas, que llega a la cartelera el próximo día 29, prosigue esa reescritura de las enseñanzas de Bresson entre relatos de culpa y redención con los que el director de Hardcore y Aflicción sigue queriendo contar la deriva conservadora de su país. Oscar Isaac encarna aquí a un ex-soldado y jugador profesional de cartas acosado por el trauma de la guerra en busca de venganza por los casinos del país.

Trailer El contador de cartas
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