El vertido de 30 toneladas de crudo acaecido en Huelva se aleja de la costa

  • Las manchas de hidrocarburo se encontraban ayer a varios kilómetros de las playas de Matalascañas y Mazagón · El Gobierno abre una investigación y las autoridades destacan la levedad del episodio

Todo quedó en poco más que un susto; un sobresalto que puso en alerta todos los dispositivos con los que cuentan las administraciones y la propia empresa Cepsa. Afortunadamente, en la tarde de ayer se confirmaba la positiva evolución de los restos del crudo tras la fuga del pasado jueves desde la monoboya de la refinería de Huelva: la mancha se iba mar adentro y la poca densidad del crudo se diluía en buena medida. De hecho, ayer por la tarde se hizo una inspección aérea de la costa. El capitán marítimo, Luis Dacal, señaló que ya casi ni se divisaban los pequeños restos que se veían por la mañana y que la línea de costa estaba exenta de cualquier material sospechoso. El avión Sasemar, dotado de unos sensores para detectar hidrocarburo, sólo se activaron débilmente en la zona donde actúa el remolcador Miguel de Cervantes, que se quedó fondeado a unas 5 millas de la costa, terminando de coger los pequeños restos del vertido y por afán preventivo. Ante esta situación positiva, anoche se quedaron en el litoral retenes para prevenir cualquier aparición de restos dispersos. El número previsto inicialmente es 60 en activo más 30 en prevención; no han tenido que actuar salvo el jueves en el dique Juan Carlos I.

La consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Cinta Castillo, informó ayer que la Delegación del Gobierno en Andalucía ha abierto una investigación para determinar la responsabilidad de la refinería en el vertido de petróleo. En la rueda de prensa opfrecida ayer en la Subdelegación del Gobierno, los máximos responsables de las administraciones nacional y autonómica en la provincia onubense ratificaron que la responsabilidad del percance recaía en la empresa. El vertido se cuantificó en 30 metros cúbicos de hidrocarburo, que es decir lo mismo que 30 toneladas de crudo, que en esta ocasión era de tipo Maya.

Los restos del crudo se encontraban en la mañana de ayer a una distancia mínima de 3 millas náuticas y suponían un área marítima afectada que llegaba hasta las 7 millas. Trasladándolo a kilómetros, entre los 5,4 y los 12,6 kilómetros de la costa entre las localidades de Mazagón y Torre de la Higuera. Todos estos datos los proporcionaron el subdelegado del Gobierno, Manuel Bago; el delegado del Gobierno andaluz, José Alfonso Jiménez; Luis Dacal y el máximo responsable del 112, Francisco Huelva.

Otro dato importante que los responsables de la Administración transmitieron fue que la mancha no consistía en un engrudo compacto que pudiera provocar la llegada de galletas de chapapote a la costa. Según recalcaron tanto Alfonso Jiménez como Bago, se trata de irisaciones, componentes oleaginosos traslúcidos que incluso en el caso de llegada al litoral, "no supondrían riesgo alguno para la población". Bago apuntó a que una de las causas que también han corrido en favor de la resolución del percance han sido las altas temperaturas de estos días y la fuerte irradiación solar correspondiente a esta época del año, que ha favorecido la volatilización del hidrocarburo.

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