Cuatro goles superiores

  • El Soleá se exhibe ante un Los Molares muy anodino

El Soleá se enfrentaba a su compromiso dominical sabiendo un dato capital: La Barrera, uno de los rivales directos del Soleá en la búsqueda de una plaza de ascenso, había ganado el sábado. Este triunfo no hizo más que espolear a los jugadores del Polígono de San Pablo, presionados por no perder el pulso con los de arriba.

Enfrente, de rival, un Los Molares al que poco le queda ya que pelear. Acomodado en la zona templada de la tabla, el equipo visitante únicamente le queda la honra de poner difícil a los contrarios la consecución de los puntos en juego. Algo que no ocurrió ayer en su choque matinal ante el Soleá.

El conjunto local salió inspirado desde el pitido inicial y mediada la primera mitad ya vencía por tres tantos a cero. Y las oportunidades de gol, contadas como varias, podrían haber subido el escándalo en las Instalaciones de San Pablo. Y eso que Los Molares había previsto una previsible avalancha ofensiva rival que, efectivamente, acabaría llegando con una defensa visitante provista de líbero. Pero el primer tanto del Soleá terminó por abrir una lata frágil, frágil.

En la reanudación, apenas cambiaron las tornas. El dominio seguía siendo aplastante y firmado exclusivamente por los locales. Sólo hubo la diferencia de los dos goles de Los Molares, reflejo de que los tantos recaudados anteriormente por los locales habían producido cierto efecto de adormidera. Pero la apretura en el marcador fue un espejismo que duró hasta que el Soleá anotó por quinta vez (5-2), lo que inclinaba el marcador para los locales definitavamente, a falta escasamente de quince minutos para la finalización. El 6-2 sólo fue la puntilla.

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