Una piña para despedir el año

  • Paco Chaparro se lleva al equipo al 'Palacio del Paintball' para una jornada que fomentó la unión

El cuerpo técnico verdiblanco, con Paco Chaparro a la cabeza, preparó una jornada de convivencia sorpresa para los jugadores, que se lo pasaron en grande jugando a paintball, juego en el que se disparan bolas de pintura a los contrincantes. Si el técnico ha conseguido realizar una piña con la plantilla durante los seis meses en los que ha estado al frente de la misma, la actividad de ayer fue una buena muestra de hasta qué punto mantienen una relación más allá de lo deportivo, uno de los aspectos claves para el buen rendimiento obtenido desde su llegada al banquillo.

La idea se venía gestando en los últimos días y el cuerpo técnico contactó el pasado jueves con diversos escenarios donde se desarrolla esa actividad para elegir el más adecuado. Ayer por la mañana, los jugadores fueron citados a las ocho y media en la ciudad deportiva, donde les esperaba el autobús que los trasladó hasta el Palacio del Pintball en Los Palacios, donde llegaron una hora más tarde. A la plantilla, que acogió la idea con agrado, se le explicó en qué consistía el juego y pasaron a colocarse el traje y el peto necesarios para llevarlo a cabo. Chaparro no participó directamente con los jugadores, pero sí se mantuvo atento en todo momento a su desarrollo e incluso se convirtió en el centro de las bromas cuando los jugadores se dirigieron hacia el lugar donde se encontraba para llenarlo de pintura.

Si en un principio el cuerpo técnico planificó que los jugadores permanecieran en las instalaciones unas dos horas, el buen ambiente que se generó por la actividad llevó a que la plantilla solicitara quedarse más tiempo, permaneciendo hasta pasadas la una de la tarde. El técnico sí que se retiró un poco antes y al mediodía se desplazó a la cafetería para dialogar tranquilamente con sus ayudantes.

Chaparro ha conseguido que el vestuario haya adquirido un compromiso y una solidaridad que luego se traslada al terreno de juego. Su relación con la mayor parte de la plantilla es magnífica, salvo en algún caso excepcional como Sobis, aunque la principal queja del brasileño venga motivada por su falta de presencia en las alineaciones. Con esta jornada de convivencia el técnico pretendía ofrecer una recompensa a los jugadores por el esfuerzo y el trabajo realizado durante estos meses y éstos lo agradecieron sobremanera. Incluso el capitán Juanito se interesó por la actividad, al realizar una llamada telefónica a sus compañeros para conocer de primera mano cómo había transcurrido la jornada.

Buen ambiente entre los compañeros, bromas con el técnico e incluso promesa de repetir la actividad. Así acabó una jornada de convivencia diferente para fomentar la unión del grupo.

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