Miguel del Arco estrena en el Central su reescritura de 'Veraneantes' de Gorki

  • El director madrileño recupera al elenco de 'La función por hacer' en esta pieza que retrata el malestar social ante "un sistema podrido" · El montaje coloca al público a cuatro bandas, alrededor de la escena

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Maxim Gorki, el autor de La madre (1908) y Los bajos fondos (1902), imprimió a su obra una capacidad inusual para penetrar en el alma de los desheredados. De origen humilde, este escritor que soñaba con una revolución que mejorase la existencia del pueblo ruso también supo fijarse en las clases ociosas y desnudar las miserias de los más privilegiados. A ellas dedicó Veraneantes (1904), la pieza que ahora ha reescrito el director y dramaturgo del momento, Miguel del Arco, el hombre que consiguió el pequeño gran milagro de La función por hacer (descubierta en las sesiones golfas del Teatro Lara y ganadora de siete premios Max)y a quien una espléndida Nuria Espert confió la puesta en escena de La violación de Lucrecia, aclamada en su reciente visita al Lope de Vega.

El Teatro Central de Sevilla, fiel a su compromiso "de presentar a los principales nombres que están regenerando la escena española contando historias que interesan", según su programador, Manuel Llanes, estrena hoy a las 21:00 (mañana domingo, a las 20:00) esta obra agitadora en su formato original.

El público estará situado a cuatro bandas, como en el debut en el Teatro de la Abadía, que coproduce Veraneantes con Kamikaze, la empresa fundada por Miguel del Arco y Aitor Tejada. "Aunque la hemos representado a la italiana, y también funciona, resulta muy atractivo montarla como fue concebida, con los espectadores alrededor de la escena, porque se barre la línea que los separa de la acción dramática. Aquí tratamos al público como si fueran unos veraneantes más que miran la vida de los otros", explicó Del Arco ayer en Sevilla.

La propuesta, "que da la vuelta a un texto clásico y lo convierte en un lúcido diagnóstico de la España de hoy, algo sólo al alcance de los grandes dramaturgos", valoró Manuel Llanes, cuenta con 11 intérpretes, de los cuales seis proceden del elenco de La función por hacer. "Aquél fue un grupo de trabajo excepcional y cuando eso ocurre hay que cogerlo al vuelo. Les propuse hacer Veraneantes, un reto enorme porque precisa un elenco amplísimo, algo imposible de asumir en solitario por Kamikaze Producciones. Pero llegó la oferta de La Abadía y se hizo posible", agradeció Del Arco, que fue alumno de Rafael Álvarez El Brujo y le atribuye su "fuerte" relación con los dramaturgos rusos.

"Gorki estrenó Veraneantes en una crisis bestial, con una población en puertas de una Revolución inminente. Mi relectura no se centra, por supuesto, en la lucha contra los zares, sino en reflejar un clima de malestar social y mostrar cómo nos planteamos cambiar un sistema podrido, que no funciona", desmenuzó el autor, que considera "una desgracia" el constatar que, un siglo después, el texto de Gorki "sigue de plena vigencia con estas situaciones de injusticia y desequilibrio, esta cosa del dinero que todo lo mueve y lo prueba, y que tanta indignación genera".

Su versión radiografía lo corrosivo que puede llegar a ser el tedio y coloca en un lugar indeterminado de la costa mediterránea a una galería de sujetos que incluye a constructores, empresarios prejubilados, ninfómanas, músicos sensibles, chachas... Y así hasta llegar a 11, todos vinculados por lazos familiares o de amistad con los personajes de Israel Elejalde -que encarna a un político arribista- y Bárbara Lennie, su esposa, una musa infantilizada cuya evolución final suscitará el recuerdo de la mítica Nora de Casa de muñecas.

"Este grupo está ocioso pero sometido al imperativo social que dicta que el verano es tiempo para pasárselo bien. Sin embargo, con tanto tiempo de convivencia, acaban saltando chispas entre ellos y peleas de todo tipo", avanza sobre su adaptación. "Yo escribo como actor y creo que mis textos son fáciles de poner en su boca. Pero cuando los intérpretes comienzan a cotejar el texto conmigo y veo que algo no suena bien soy flexible, me gusta incorporar sus matizaciones", aclara Del Arco, que ha escrito y dirigido para otra de sus musas, Carmen Machi, el magistral monólogo Juicio de una zorra, que llegará en 2012 al Central.

"Cuando se recorta en sanidad y educación, la cultura pasa a un plano de figuración sin frase. Pero es alucinante: en estos tiempos de crisis las salas de teatro están llenas hasta las trancas", defiende este responsable, en gran medida, de un fenómeno que ha devuelto al público a las salas "partiendo de buenos actores, directores y dramaturgias, sin grandes alharacas ni costosas escenografías", glosó Manuel Llanes. Una proeza que, sin duda, se abordará en el encuentro que la compañía mantendrá hoy con el público tras el estreno.

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