Tribuna Económica

Rogelio Velasco

Messi, Ronaldo y el declive de las telecomunicaciones

Desde el lanzamiento de los servicios móviles a principios de la década de los noventa, las operadoras de telecomunicaciones iniciaron una expansión de los ingresos y un aumento del valor en bolsa extraordinarios.

Esta expansión ganó impulso durante la década pasada, cuando los avances tecnológicos permitieron la provisión de servicios de banda ancha de alta velocidad y, más recientemente, con el despliegue de fibra óptica en las principales ciudades.

Adicionalmente, las operadoras empezaron también a prestar el servicio de televisión de pago, ofreciendo decenas de canales de cine y series, a las que se añadieron grandes eventos deportivos, especialmente el fútbol, fuera de EEUU, en donde otros deportes ocupan ese lugar.

Todos estos servicios debían, en buena lógica, aumentar tanto los ingresos como el valor bursátil de esas empresas.

Por el lado de los ingresos, sin embargo, el recorrido creciente no ha sido como se esperaba. Las nuevas operadoras móviles, tanto con red propia como las que usan las redes de otras, han generado una competencia extraordinaria. Durante los primeros años, como no todo el mundo usaba móviles, pudieron todavía crecer en ingresos. Sin embargo, una vez saturado el mercado, y con una competencia muy fuerte en precios, los ingresos globales han ido reduciéndose.

Igualmente, la banda ancha, una vez alcanzado un elevado grado de penetración en los hogares, tampoco permite una gran expansión de los ingresos por los mismos motivos de saturación.

Y por el lado de los gastos, la presión ha venido por los contenidos. Los canales de televisión de pago tienen un muy elevado coste para las operadoras. Cuando estas lanzan el servicio en un nuevo país, tienen que pagar unos elevados ingresos mínimos garantizados por canal y por película. Hasta que la operadora no alcanza un número muy elevado de clientes de pago, el servicio se presta con pérdidas. Y cuando ya alcanzan beneficios, el margen que tienen sobre los costes de los contenidos es reducido. En consecuencia, los ingresos han crecido muy lentamente, mientras que los costes (por los contenidos) han crecido notablemente.

Y las perspectivas de estancamiento no parece que vayan a cambiar favorablemente. Los días pasados, se anunció la adquisición por parte de BT y de Sky de los derechos de la liga inglesa de fútbol por más de 5.000 millones de euros, por 3 años. La liga española cuesta en la actualidad a las operadoras unos 900 millones por temporada y puede elevarse aún más a partir de 2019. Unos precios disparatados.

La consecuencia de esta situación es que todas las operadoras han sufrido una notable bajada en las cotizaciones durante este comienzo del año, ante las expectativas que se presentan.

El papel de las operadoras para modernizar las economías, resulta fundamental en el mundo digital en el que vivimos. Unas operadoras empobrecidas ejercen un papel negativo en el desarrollo económico, aunque Messi y Ronaldo marquen muchos goles.

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