Tribuna Económica

gumersindo ruiz

Seguimos teniendo un grave problema con el empleo

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha presentado los datos de empleo, paro y seguridad social, destacando el crecimiento o reducción de cifras que sólo reflejan una parte del problema. No entiendo cómo se puede hablar de creación de empleo sin mencionar, al lado, las horas efectivamente trabajadas, porque dos puestos de 18 horas semanales es menos que uno de 40 horas, por ejemplo. Y no es lo mismo que 600.000 personas coticen un día a la Seguridad Social que 365 días, pues en un caso la Seguridad Social recibirá lo correspondiente a 600.000 días, y en el otro a 219.000.000. O que alguien se considere que no esté parado porque tenga un empleo temporal, de escasas horas en contrato -pero quizás más horas reales-, cuando necesita un trabajo completo para vivir. No hay una sola cifra en la nota de cuánto está ingresando la seguridad social, aunque el fondo de reserva se ha agotado al gastar más que ingresa.

Un dato importante es el peso de las rentas salariales, que oscila en España entre el 47% y el 51% del total; es un dato burdo, pues no tiene en cuenta la distribución dentro de los salarios, ni dentro del capital, pero donde un punto es muy significativo, ya que supone unos 10.000 millones de euros al año en rentas. Secularmente, este dato está en torno al 49%, cae en los años de las burbujas, y sube al 51% entre 2007 y 2009, cuando se desploman los mercados de capitales e inmobiliario. Desde entonces cae en picado, se recupera algo entre 2013 y 2014, y vuelve a caer, estando actualmente en el 47%, el más bajo de los últimos veinte años. Se complementa con lo que conocemos de los convenios colectivos, donde las "cláusulas de salvaguarda", que protege a los salarios de la inflación, han pasado de figurar en el 75% de los convenios en los años antes de la crisis, a ser un 20%. Por otra parte, la llamada "brecha salarial", entre los incrementos medios acordados en convenio y los efectivos, es negativa en un 24% desde la crisis porque los nuevos trabajadores cobran menos. Esto da lugar a que se cotice poco, se generen pocos derechos de pensiones, y el problema no sea ya de falta de recursos para pagarlas, sino de personas que por su baja cotización tendrán una pensión miserable, o ninguna.

La conclusión incontestable es que las condiciones de precio en el mercado salarial son excepcionales para la creación de empleo. Si a pesar de eso, diez años después de la crisis, seguimos en un paro cercano al 17%, que es el doble de la media de la Unión Europea, el INE y el gobierno deberían cambiar el orden de sus presentaciones, y poner lo que se avanza en un segundo plano, desentrañando el problema de empleo que tenemos.

Es una ingenuidad pensar esto en política, pero no hay mejor comportamiento en un servidor público, sea técnico estadístico, o líder político, que hacer ver a la sociedad a la que sirve que los problemas tienen una dimensión preocupante y difícil. Un problema que no es sólo entre empresarios y trabajadores, sino sociopolítico, y que requiere un liderazgo. Ah, y no vale echar ahora la culpa de todo a Cataluña.

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