EL delegado del Distrito Casco Antiguo, José Manuel García (IU), reconoció ayer públicamente y para indignación de los vecinos que el Ayuntamiento recepcionará las obras de remodelación de la Alameda de Hércules pese a que aún presentan desperfectos y con tal de inaugurarlas mañana sábado. Los trabajos que han cambiado casi por completo la fisonomía del antiguo bulevar se han encarecido notablemente, lo cual suele ser habitual en cualquier tipo de obra, y acumulan ya año y medio de retraso, de ahí la sorpresa de los residentes al conocer la súbita prisa del Consistorio para exigir su entrega a la empresa constructora e inaugurarlo con un desayuno popular navideño este fin de semana. Pese a que por la crisis económica se han suspendido miles de comidas de empresa y de copas de Navidad, en la Alameda edificada sobre la antigua laguna no faltarán mañana chocolate caliente, buñuelos, mantecados y otros productos típicos de las fiestas, al objeto de endulzar el enojo de los vecinos. Éstos eran partidarios de que no se hubiera recepcionado el bulevar hasta su conclusión, habida cuenta de que tras el retraso acumulado ya no merecía la pena caer en ningún tipo de precipitación. El Consistorio arguye que se levantará acta de los desperfectos y que éstos se subsanarán en los próximos meses con cargo a la empresa adjudicataria, por lo que no habrá menoscabo alguno de los intereses públicos y así el vecindario podrá disfrutar hasta del icónico reloj, a cuyos pies probablemente se organizará la ingesta de las doce uvas en Nochevieja. El procedimiento usado por el Ayuntamiento es legal, por cuanto está incluido en la Ley de Contrataciones, pero lo normal es esperar a que los constructores entreguen las obras rematadas, dado que habitualmente se establece una garantía por un plazo de dos años, que se extiende a un decenio en caso de vicios estructurales u ocultos. En esta repentina premura han primado, pues, los intereses políticos del gobierno local sobre los deseos de los vecinos. Mañana, 20 de diciembre, era el día previsto para la fallida inauguración del Metro. El Ayuntamiento ha querido tapar con esta otra fiesta inaugural el socavón del suburbano: que se hable de la Alameda y no de la Puerta de Jerez.

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