Las dos orillas

José Joaquín León

Andalucía parable

CUANDO se publicaron los últimos datos del paro de la Encuesta de Población Activa se organizó una trifulca. Primero porque se filtraron antes de tiempo en la webdel INE, como los premios Max de teatro. Y segundo porque era una tragedia: había 4.612.700 parados en España, un total de 286.200 más que en el último trimestre del 2009.

Vistos desde Andalucía, los datos del paro de la EPA eran para epatar, porque resultaban patéticos e impactantes. Seis provincias andaluzas están entre las 10 de España con mayor paro en el primer trimestre; de ellas cinco entre las seis primeras. En realidad eso no es novedad. Tampoco lo es que la provincia de Cádiz encabece la clasificación nacional del paro. En el ranking de las 10 provincias con más paro, Cádiz aparece como líder con el 31,87% de su población activa desocupada, seguida de Málaga, muy cerca, con el 30,02% de paro, Las Palmas con el 29,12%, Almería con el 27,79%, Granada con el 26,89%, Huelva con el 26,75%, Tenerife y Ávila con el 26,13%, Sevilla con el 25,81% y Castellón con el 25,08%.

Hay un dato que se ha destacado poco y que confirma la evolución escalofriante del desempleo en Andalucía tras la crisis del ladrillo. Después de Cádiz, las provincias con más tasa de desempleo son Málaga y Almería, que hace tres años eran las dos provincias andaluzas con menos paro. Especialmente insólito es el caso de Almería, que no sólo era la provincia andaluza con menos paro, sino que su tasa se estabilizó en torno al 8%. Estaba por debajo de la media española y llegó a cumplir los requisitos de lo que se considera pleno empleo técnico.

Almería pasa de estar por debajo de la media española de paro a ser la cuarta provincia con más tasa de paro. Así se ve cómo era el empleo en Almería y en la costa andaluza. Ahora, entre las seis provincias con más paro de España, están las cinco del litoral andaluz. Paradójicamente, Sevilla, que era la segunda provincia española con más paro, y Córdoba, que salía malparada en la EPA, aparecen menos mal. Sin embargo, en otros datos del paro, los del INEM, hay cambios de tendencias: se refleja un descenso durante el mes de abril, sobre todo en el litoral y gracias a la Semana Santa, ya que bajó en Cádiz, Huelva y Málaga, además de Sevilla. Pero el paro creció en la Andalucía interior, sobre todo en Jaén, además de Córdoba, y también en Granada y en Almería, que está de paro subido.

Está clarísimo que el empleo temporal vinculado al turismo y a la construcción es el motor que mueve estas estadísticas. Es un empleo de pésima calidad, fluctuante, inseguro y mal pagado. Es la causa de que tengamos una Andalucía parable, o sea una Andalucía insostenible, mientras la propaganda oficial dice lo contrario.

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