DE POCO UN TODO

Enrique / García-Máiquez

Arte de irse

NO soy un afrancesado, como salta a la vista, pero despedirme a la francesa, sobre todo en las bodas, es una tentación recurrente, un sueño que uno tiene cuando tiene sueño. Jamás lo hice realidad: nuestros adioses son eternos. Mi mujer me lleva a despedirnos hasta de las tías abuelas de los contrayentes. Los cumplidos se alargan, y acabamos yéndonos los últimos.

Si esa despedida tan deseable es a la francesa, aunque los franceses la llaman "a la inglesa", ¿cómo será la despedida a la española? Me lo pregunto para practicarla. No sólo por patriotismo, sino porque no será peor que la que usamos, que podría llamarse "despedida a la catalana" o, mejor dicho, "a la nacionalista", pues consiste en decir que nos vamos, se ha hecho muy tarde, ya estamos agotados, etc., pero no irnos ni para atrás, dale que te pego, apenando con nuestra inoportuna despedida inacabable a los novios.

Esperanza Aguirre nos ha dado una muestra de lo que podría ser despedirse a la española. Que se va de una forma personal, ni francesa ni inglesa, es evidente; como lo es esa reluciente bandera de España que lucía en su muñeca. Veamos cómo lo ha hecho, tomemos apuntes, hagamos un esquema y a ver si aprendemos.

Ha dado una media verónica. Con una gran emoción, pero sin excesivos sentimentalismos. Su dominio de los medios y su capacidad para copar portadas ha vuelto a quedar demostrada. Se ha ido rápido y por sorpresa, sí, pero con inmensa naturalidad, sin que nadie la eche. La rueda de prensa pareció una vuelta al ruedo.

Ha medido perfectamente sus palabras. Sabe bien el peso de cada suspiro y de cada silencio. No ha querido dejar del todo claras las razones de su dimisión, ni ha permitido que unas -personales y explícitas- destaquen sobre otras -políticas e implícitas-, abriendo con donaire el aleve abanico de las especulaciones. ¿Cansancio, ambiciones colmadas, sutil rechazo del liderazgo de Rajoy, negativa a seguir subiendo impuestos, alergia a la deriva autonómica, asco por lo de Bolinaga..? Sea lo que sea, queda para las escuelas de comunicación política estudiar una intervención capaz de sugerir tanto como revelar y donde quien se iba dejó dado un golpe de autoridad personal sobre la mesa, que ahí se queda.

Los méritos políticos de Esperanza Aguirre están siendo discutidos y reconocidos en periódicos, radios y televisiones. Yo quiero sumar a sus logros el habernos dado un ejemplo cumplido y emocionante de lo que es o tendría que ser irse a la española. Cuando te da la gana, antes de tiempo, sin espasmos, con pellizco, con simpatía y con una sombra de malicia. Lo dicho, una media

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