palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Atrapados en la nieve

LA noticia, digna de la sección de sucesos, es esta: en las cumbres de Sierra Nevada el PSOE y el PP han quedado momentáneamente atrapados por un alud formado por sus propias ambigüedades. Allí en las cumbres, se libra un rara batalla entre quienes defienden más o menos explícitamente la ampliación del área de esquí y quienes, por el contrario, abogan por mantener sus actuales limitaciones. Alrededor zumba la indefinición y las medias palabras. Aunque parece el clásico problema de lindes de la España rural lo que se juega es más sustancial; un pulso de altura entre el desarrollismo al servicio de la economía y la salvaguarda del perímetro de uno de los principales parques nacionales.

Quien ha empujado ladera abajo la masa de fatuidades y equívocos que ha terminado por atrapar a los dos principales partidos ha sido el ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que la semana pasada envió a María José López, directora de la empresa pública que comanda la estación invernal, una carta en la que le exige que no ocupe para practicar el esquí una franja de unos 800 metros situada en la cabecera del río San Juan. La posición del ministro coincide con la del presidente del Consejo de Participación del Espacio Cultural, Federico Mayor Zaragoza, quien ha criticado la invasión "con nocturnidad y sorpresa" (y con reincidencia, añadiríamos nosotros) por parte de Cetursa de esa zona limítrofe que simboliza las tensiones entre los que apoyan explícita o implícitamente la ampliación de las pistas de esquí y los que defienden el respeto a los límites.

¿Qué piensan los poderes? Un lío. Los empresarios aspiran nada menos que a triplicar el área de esquí; Cetursa (de la mano de la Consejería de Turismo) mantiene una sospechosa indefinición. Recuerda que para mover los límites hace falta un consenso absoluto pero se muestra capaz de gestionar más hectáreas para esquí. La Consejería de Medio Ambiente, en cambio, respalda a Mayor Zaragoza. El PP de Granada, por su lado, está por la ampliación y ha apoyado la construcción de un gigantesco teleférico entre la capital y la sierra. Además ha convencido a Javier Arenas para que, si gana, ponga boca abajo el organigrama de la estación invernal.

La carta de Arias Cañete ha sido proverbial; a puesto en evidencia la posición contradictoria de su partido y del adversario. Para colmo, mientras se revuelven atrapados en ese aluvión, los empresarios han fundado una especie de club de escépticos del cambio climático localizado en el Veleta y sus alrededores. Para que nadie ponga en duda la duración de las nieves perpetuas... ni de los negocios eternos.

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