La esquina

Atuneros en peligro

QUE el atunero Alakrana sea un barco español, que la mitad de sus tripulantes también lo sean y que sus secuestradores sean piratas desalmados son factores que conspiran a favor de una respuesta contundente al incidente particular y de una militarización del conflicto general. ¿Qué otra cosa se puede hacer con unos piratas sino cargárselos y qué solución hay sino subir soldados a los pesqueros para que los protejan?

Como, encima de lo dicho, nuestros gobernantes actuales son reacios a usar a las Fuerzas Armadas en misiones de eso mismo (de fuerza), conciben el Ejército como un servicio auxiliar de la acción humanitaria e incluso defienden que las armas que exporta España en notable cantidad no matan, en realidad, en los países de destino, queda abonada la idea de que el Gobierno no hace lo que debiera en el caso del Alakrana y bien alimentada la demagogia de que se necesita matar a los piratas y rescatar a los pescadores españoles a toda costa (¿y si lo primero pone en riesgo la vida de los segundos?).

La realidad se resiste, no obstante, a plegarse a las soluciones rápidas y simples de los arbitristas. La fragata Canarias ha podido detener a dos de los agresores porque habían abandonado el atunero, pero atacar el buque en poder de los restantes piratas mientras tienen a los marineros de rehenes es exponerlos a la muerte. Hay contertulios que creen haber hallado la solución: ataquemos a los piratas en sus bases. Como si los piratas colgasen en sus casas la calavera que los identifica para que los nuestros pudieran bombardearlas sin matar vecinos, niños o ancianos inocentes.

Hay que poner las cosas en su sitio. La Unión Europea delimitó una amplia zona en las aguas del Índico en la que ofrece protección a sus embarcaciones que pescan atún. El Alakrana pescaba muy lejos de esta zona protegida. ¿Por qué? Porque su armador, como otros, piensan que el área acotada es muy reducida y pescar allí es poco rentable. No puede pretender, sin embargo, que la Armada escolte a su barco allá donde él quiera llevarlo. Primero, porque es material y económicamente imposible cubrir todo el océano, y segundo, porque la ley lo prohíbe. Armador, patrón y marineros se arriesgan en caladeros no protegidos para ganar más dinero. El objetivo es completamente lícito, pero implica un riesgo que no ha de ser asumido y costeado por todos. Es de destacar que este atún no se traslada a España, sino que se desembarca en otros lugares y se procesa en sus industrias. Poco empleo directo o indirecto nos proporciona.

Es impresentable que Rajoy acuse a Zapatero de no prevenir estos actos de piratería, y más que el PNV, que se indigna si el Ejército coloca la bandera española en un monte vasco, exija ahora que el Ejército se suba a los atuneros vascos que se saltan los acuerdos con la UE.

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