crónica personal

Pilar Cernuda

Aviso a navegantes

AVISO a navegantes y lectores, aunque no es necesario que conste en acta: esta periodista no va a dedicar a Amaiur más minutos que los estrictamente necesarios, desde luego no va a pasar esta legislatura comentando día sí y día también las peripecias de Amaiur para mantenerse permanentemente en el foco de la noticia. Bastante bilis hemos tenido que tragar algunos al ver a los amigos de ETA en las instituciones sin condena previa del terrorismo, gracias a la inestimable ayuda de unos miembros del Tribunal Constitucional, como para encima contribuir aún más a su propaganda recogiendo sus declaraciones, iniciativas y operaciones varias. Si quieren publicidad, si necesitan publicitar sus objetivos, que paguen.

Con toda certeza lo que más preocupa en este momento a los españoles es qué tipo de medidas va a anunciar Rajoy el próximo lunes para fomentar la creación de empleo. Ahí sí que ya no valen secretismos respecto a su estrategia, en el debate de investidura tendrá que desvelar punto por punto sus iniciativas aunque de antemano tenga ganado el debate gracias a la todopoderosa mayoría absoluta. Estos días hemos escuchado algunas ideas respaldadas o sugeridas por la CEOE que son cuando menos inquietantes, como la creación de unos minijobs por debajo de los 500 euros, que aceptarán sin ninguna duda los desesperados, o la propuesta de que los funcionarios no conserven su puesto a perpetuidad.

A cualquier parado de larga duración al que se ofrezca un trabajo lo aceptará aunque el sueldo sea de miseria, pero eso no justifica que se pueda darle el visto bueno. Que media España se muera de hambre literalmente -no hay más que preguntar a Cáritas- no significa que se abra paso a un salario basura -que no empleo basura, ninguno lo es- del que se aprovecharán algunos empresarios desaprensivos. Hay que pelear por trabajos dignos con salarios dignos, cualquier otra propuesta que plantee el próximo Gobierno será criticable. Determinados atajos son inaceptables.

En cuanto a los funcionarios, es verdad que son privilegiados porque cuentan con un trabajo de por vida, pero lo han conseguido, con excepciones, gracias a una oposición o una trayectoria de servicio, y han adquirido unos derechos que no se les pueden revocar. Cosa distinta es que se tomen medidas que garanticen el cumplimiento eficaz de su trabajo, y serían los propios funcionarios los que tendrían que estar interesados en que así fuera. En su mayoría se trata de profesionales responsables y perfectamente preparados, que sufren un deterioro generalizado de su imagen provocado por quienes abusan del absentismo o de la prepotencia en su trato con los ciudadanos. El "es la economía, estúpido" de la campaña de Bill Clinton debe ser sustituido por "es el empleo".

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios