Desde el fénix

José Ramón Del Río

Bicentenario

EN el dilema de escribir sobre los debates recién celebrados o de la conmemoración del segundo centenario de la Constitución gaditana de 1812, me inclino por hacerlo de esto último, en la creencia de que se sentirá usted, amigo lector, suficientemente ilustrado por los comentarios de tantas plumas expertas. Sólo quiero decir dos cosas: una, que los debates, importados directamente de los EEUU, no los realizamos tan bien como sería de desear, muy probablemente porque en América del Norte se empieza a debatir en la escuela, se sigue en las universidades y se termina en la política, y aquí, empezando en la política, hasta a estos personajes tan ilustres como son dos aspirantes a la Presidencia del Gobierno se les nota la falta de entrenamiento; y dos, llama la atención que sólo cinco segundos después de terminar el debate una cadena de TV que lo transmitía anunció los resultados de una encuesta que decía haber hecho a ochocientas personas.

Y me decido a escribir de la conmemoración de la Constitución de 1812 porque ha ingresado en el Ateneo gaditano Patricio Pemán, hablándonos de la que considera una "joya para la corona", que sirvió de modelo a otros países. Nos ha recordado que cuando las tropas de Napoleón invaden España sólo Cádiz y San Fernando, llamada entonces la Isla de León, no se habían ocupado por aquellas tropas. Por ello, allí se crean juntas locales y regionales de defensa, compuestas por militares, altos cargos, funcionarios, etc., que constituyen la Junta Suprema Central que ordena la celebración de Cortes. En ellas, unos defendieron el regreso de la monarquía, y el absolutismo del Rey; otros, ilustrados, defendieron reformas no revolucionarias, y otros, en fin, la adopción de reformas inspiradas en la revolución francesa, pero el acuerdo final fue por unanimidad. Estas Cortes promulgan la primera Constitución Española, bautizada, por el día de su nacimiento, con el castizo nombre de La Pepa. En su brillante conferencia, Pemán realizó una sugerente proposición: que se celebre en el año 2012, en el Oratorio de San Felipe, sede de las Cortes de 1812, una sesión de nuestras actuales Cortes Generales, para aprobación de una ley importante, como pudiera ser la de la propia reforma de la Constitución.

Parece que, salvados obstáculos puestos por el protagonismo de los políticos, estaremos en 2012 preparados para una celebración digna del evento. Las Cortes de Cádiz pasaron al cantar popular con aquello de "con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones". Luego, en coplas del Carnaval, se cantó al buitre posado en el monumento de la Plaza de España. Para el 2012 necesitamos otras buenas coplas.

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