La ciudad y los días

Carlos Colón

Buenas ideas, malas realidades

EL Metrocentro (que el triunfo de la propaganda ha convertido en el tranvía que no es) es una buena idea mal y caramente ejecutada que encubre una carencia que será gravísima para la ciudad: la penetración del metro en el casco histórico que permitiría, junto a un buen sistema de aparcamientos radiales, su peatonalización integral. La peatonalización de la calle San Fernando, la Puerta de Jerez, la Avenida y la Plaza Nueva es una buena idea mal y bárbaramente ejecutada. La reforma del entorno San Isidoro, Alfalfa, Plaza del Pan y Salvador era necesaria, pero no a costa de desnaturalizarlo. El solar de la Encarnación era uno de los símbolos mayores de la ineficacia municipal y de la pasividad cívica (que incluye medios de comunicación y ciudadanos), pero la solución que se le ha dado es la peor posible. La Alameda era una cochambre que degradaba y desperdiciaba uno de los espacios con mayor potencialidad verde y lúdica de Sevilla, pero lo que en ella se ha hecho la ha arrasado sin dignificarla. La bicicleta es el medio de transporte urbano más civilizado por más silencioso y menos contaminante, pero el mal planteamiento de sus carriles ha dejado en muchas zonas a los peatones -aún más silenciosos y menos contaminantes que las bicicletas- sin espacio.

De buenas ideas mal llevadas a la práctica y de sueños convertidos en pesadillas este Ayuntamiento sabe mucho. Tanto como de propaganda intoxicadora. Para evitar el debate real sobre cómo ha hecho las cosas ha suscitado el debate falso sobre los principios en que dichas cosas se basan. Ha logrado así que la crítica contra las formas en que se ha puesto en marcha el Metrocentro, se ha peatonalizado, se está reformando el eje San Isidoro-Salvador, se ha solucionado la vergüenza de la Encarnación, se ha acometido la reordenación de la Alameda o se ha fomentado el uso de la bicicleta lo sea contra la peatonalización, el progreso, la modernidad y el ciclismo. Es evidente que no es así, pero da igual: muchos han mordido el anzuelo y creído, hasta de buena fe, que criticar la forma en que las ideas se llevan a cabo es lo mismo que estar contra ellas.

Muchas, si no todas, de las ideas que se han hecho realidad estos años -peatonalización, carril bici, solución para la Encarnación- eran tan esperadas y son tan excelentes como deplorable es la forma en que se han ejecutado. La película de la Sevilla de Monteseirín ha tenido un buen argumento, un mal guión y un rodaje digno de Ozores. El resultado está a la vista. ¿Buenas intenciones? Tal vez; pero sabido es que el camino del infierno está empedrado con ellas.

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