Visto y oído

Francisco / Andrés Gallardo

Caiditas

WYOMING, a su estilo, advirtió a sus sucesores en el tiempo y en la parrilla, que no se les ocurriera superarle. El nuevo Caiga quien caiga, de extra larga duración, demasiada,le ha ganado en audiencia en La Sexta, en la noche del estreno, pero con toda seguridad no van a rebarsarle en ningún otro aspecto. Puede estar tranquilo Chechu. A su relevo Frank Bravo no le recuerdo ni un diálogo de mesa con un mínimo de chispa. Parecía salido de Año 400. Necesita mejorar. Todo no es impostar la voz animoso-radiofónica.

El originario CQC nació en un buen momento, para burlarse del gobierno de Aznar, fue una criatura de su época y un regalo para los espectadores, pero ahora no tiene sentido hacer un programa para hacer saña sólo del partido de la oposición, como sucedía en la última etapa en Telecinco. En esta reinauguración de negro por parte del PSOE sólo se le puso en aprietitos a Manuel Chaves, un arañón dialéctico, porque el presidente de la Junta fuera del coto se lo toman más a broma. Las bombas de racimo satírico iban dirigida a todo el orbe del PP, incluido un chulesco alcalde, el de un pueblo madrileño, El Álamo. Pero la primera reportera precisamente se pasó tres pueblos en su actitud hacia el munícipe, que por la calle negó ser quien era. Vaya par. Menudo alcalde y menuda camorrista. Estíbaliz Gabilondo debería de hablar con su tío. Un mejor fichaje ha sido el especialista deportivo, Miguel Martín.

Desde que CQC lo llevan los argetinos de Cuatro Cabeza abusan de la infografía para agudizar la caricatura hacia sus caídos. Entiendo que alguien como Esperanza Aguirre evite hablar con quienes van a tiro hecho al entrecejo. Si se pone en la diana del micrófono sabe que no sale viva, aunque, por un ratito, fuera brillante. Lo aprovechable de este CQC de dos horas se queda en quince minutos.

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