editorial

Caixabank y Andalucía

LA integración de Banca Cívica, de la que forma parte la andaluza Cajasol, en Caixabank es una operación que responde a la lógica en la que se está desarrollando la reestructuración del sistema financiero español, una de las reformas más necesarias y urgentes para sacar a al país de la grave situación económica en que se encuentra, reactivar el crédito a medio plazo y contribuir a resolver la crisis de la deuda soberana. Desde este punto de vista, hay que aplaudir el movimiento realizado por las dos entidades que, bajo la supervisión del Banco de España, han constituido el mayor grupo bancario que opera en territorio nacional, por encima de Santander y BBVA, con un volumen de activos que supera los 342.000 millones de euros y una cartera de clientes que sobrepasa ampliamente los catorce millones. Desde la evidencia de que la normativa impuesta por el Gobierno para reordenar el sector impedía que Banca Cívica continuara su camino en solitario, Caixabank era la opción más solvente de todas las que estaban encima de la mesa. Esta operación tiene todo el sentido visto desde el ámbito nacional, pero hay que analizarla también a escala regional en un momento en el que, con la excepción más que notable de Unicaja, Andalucía ha perdido referentes financieros. La Caixa ha demostrado a lo largo de su ya dilatada presencia en nuestra comunidad sensibilidad regional, tanto en su negocio bancario como en su obra social. La integración de Cajasol debe contribuir a profundizar ese carácter y no sería admisible lo contrario. Una caja de ahorros se hace en el territorio al que sirve y no donde están los servicios centrales. Pecan, por tanto, de poco realistas análisis que se vienen haciendo desde algunos sectores cuestionando esta integración como contraria a los intereses de Andalucía y añorando el proyecto de caja única de los tiempos de Manuel Chaves. En un contexto global como el actual, lo que hay que exigirle a las corporaciones financieras es que estén pegadas al territorio en el que operan y que sean capaces de generar riqueza. Nada indica que la nueva etapa de Caixabank en Andalucía no vaya en esta dirección.

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