La ventana

Luis Carlos Peris

Canción de respeto a los corresponsales de guerra

SARNA con gusta dicen que no pica y a Emilio Morenatti le va tela del telón esa sarna de estar en primera línea, pero el tributo que ya ha pagado el excelente fotógrafo jerezano es excesivo. Primero pagó con creces cuando fue secuestrado en la franja de Gaza, llegándose a temer lo peor, pero lo de ayer en Afganistán ya es demasiado. Una amputación es como perder una parte importante de tu vida y, sin duda, te va mermando el espíritu aventurero. De siempre tuve una especial admiración por esos compañeros que eligieron la guerra como escenario profesional y no cabe la menor duda de que Morenatti pertenece a esa raza de profesionales de pelo en pecho y nulo sentido de la prudencia que va de guerra en guerra sin importarles el cómo ni el cuándo. Vuelve Emilio de Afganistán con un pie menos, pero seguro que inmerso ya en una cuenta atrás para la próxima cita con las balas y con las bombas. ¿Dónde?, qué más da.

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