Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Cara y cruz de nuestro fútbol

Mientras la selección sigue liderando la clasificación mundial más de un club está al borde de la desaparición

OCHO meses en todo lo alto, justo desde que Iker Casillas alzase la gran copa al cielo de Viena. Ocho meses encabezando el ranking mundial de selecciones y lo que te rondaré, pues la ventaja que le lleva a su perseguidora más cercana, Alemania, es casi mayor que la que Rafa Nadal le lleva a Federer en el tenis. Parecía impensable hasta ayer de mañana que las cosas fuesen como están siendo, con Brasil a una distancia sideral y con los inventores de la cosa, nuestros rivales de anoche, perdidos en esa clasificación que llena de orgullo al fútbol maravilloso que le sale por las botas a nuestros jugones.

Es motivo de orgullo y también para tentarse la ropa, pues la magnífica imagen que da el equipo patrio no está en consonancia con la que están dando las arcas. No se corresponde el fútbol de Xavi, de Iniesta o de Villa con las cuentas que presentan tantos y tantos clubes de prestigio. Dicen que el Realísimo -¿para cuándo sociedad anónima?- ya tiene el crédito que le permita financiar la compra de Cristiano Ronaldo y, a la misma vez, el Valencia anuncia que pondrá Mestalla a disposición de la BBC, pero no crean que será patrocinado por la prestigiosa cadena británica, sino que en su estadio podrán celebrarse bodas, bautizos y comuniones.

Nada que ver el fútbol con las cuentas, el juego de Xavi y compañía con las trampas que acumulan los clubes antes de que se cumplan los diecisiete años de aquel Plan de Saneamiento que les permitió el borrón ominoso y la cuenta nueva ilusionante. La selección encabeza la tabla universal para mostrarle la matrícula a los de siempre, pero algo tan esperanzador no va en consonancia con la realidad de nuestro fútbol profesional. Mestalla será escenario de eventos, pero es que los hay con un panorama más amenazador que el Valencia, pues alguno habrá que como no salga pronto de Segunda puede ir directamente al triste olvido derivado de la nada.

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