El buen yantar

Juncal / Dirección: C/ Betis, 36

La Cava de Betis

YANTAR, del latín ientare, es almorzar, juntarse a comer, y hablar con desahogo y libertad. El buen yantar no es sólo alimentarse, es disfrutar de la comida, charlar sin prisas, disfrutar de la sobremesa. Café, copa y puro.

No voy a entrar en discursos necios sobre si se puede o no fumar en un restaurante. Un puro después de una buena comida nunca se debe prohibir. Es como si un día nos prohibieran comer con vino. Necedades.

Un puro es magia. Fumarnos un puro es la señal de que estamos vivos, y de que todo por lo que peleamos en la vida merece la pena si tienes el asiento suficiente para mirar con tranquilidad como el puro que tenemos entre los dedos, se va consumiendo por igual, con ese rojo intenso que va provocando una ceniza compacta, uniforme, que se cae sin prisas. Un puro es el antónimo de la prisa.

Para comprarlos en Sevilla, el mejor sitio es la Cava de Betis. Aunque no vaya a comprar, visítelo. Es el templo del puro. La cava en si no es excepcional, no intenta impresionar. Cumple su función: aislar a los puros del ruido, de los olores y mantenerlos en la humedad y temperatura adecuadas. Sitúese en medio de la Cava y vaya disfrutando del espectáculo, de las estanterías con esa maravilla de cajas de puros cubanos, dominicanos. Los mini, los puritos, los medios, los gruesos, los robustos… Da igual el color (hay más de 68 tonos) da igual como los llamen. Da igual si es un puro. En el puro todo es al revés: la punta es el pie, luego el cañón, el cuerpo y la cabeza que, como en las gambas, es lo que chupamos.

En el mundo de los puros, al comenzar, es fundamental un buen asesoramiento y en la Cava de Betis lo bordan. Empiece por un Montecristo nº 4, este es la autoescuela de los puros. En la Cava me recomendaron uno muy bueno y a buen precio, El Hoyo de Monterrey Petit Robusto; este puro le producirá unos 45 minutos de absoluto placer y relajación.

En la Cava no pregunte por las catas de puros; en cuanto a sabor, un puro a lo que debe saber es sólo a eso, a tabaco, lo demás son cuentos. Si sabe a otra cosa ya no es un puro.

Fumar, yantar, al final todo es disfrutar… y la Cava de Betis ayuda a conseguirlo.

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