Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Cobardes y traidores

CUANDO Ferenc Zsuzsa entrenaba al Betis en los 70, le pedía a Rogelio más entrega en los entrenamientos. Pero el magnífico extremo izquierda coriano no estaba por la labor. Y un día, ante la insistencia del húngaro para que corriera más, le respondió con ingenio y contundencia: "Míster, correr es de cobardes". No es un chiste, es una historia real. Tampoco parecía una broma ver a Montoro estos años atrás sostener hasta la saciedad que para que creciera la economía había que bajar los impuestos. O, más recientemente, al presidente Griñán decir con solemnidad en el Parlamento andaluz que su partido no se iba a aliar con la crisis contra el Gobierno de Rajoy, a diferencia del acoso que han sufrido los últimos años los gobiernos socialistas español y andaluz a manos del PP.

No parecían bromas, pero lo eran. Ayer, con su característico hablar deslavazado, el ministro de Hacienda explicó que los que ya pagan impuestos, pagarán más. Este Gobierno, como los anteriores cuando han tenido necesidad, acude a la misma teta de la misma vaca. Le piensan sisar a los contribuyentes 6.500 millones de euros en nuevos impuestos sobre la renta, el capital y los bienes inmuebles. De libro. Todos sabíamos que no se ajustaba el déficit público sólo gastando menos; además había que ingresar más. Y todos, incluye a Montoro, aunque el jiennense diputado por Sevilla no lo dijera. Muy listo, el catedrático.

La coartada del Gobierno también es de libro. Hay dos puntos de diferencia entre el déficit comprometido y anunciado por el Gobierno saliente y el real. O sea, 20.000 millones de euros. Así que han procedido al primer ajuste duro de la era Rajoy. No será el último, porque con las medidas de reducción del gasto y de aumento de los impuestos se cubre menos de la mitad de lo que hay que recortar el año que viene. Falta otro ajuste, que vendrá en el paquete que se apruebe, Dios mediante, en el primer Consejo de Ministros tras las elecciones andaluzas.

Una portavoz del PSOE dijo ayer que Rajoy ha engañado a los españoles y ha cometido fraude en las elecciones, violando su programa. No exactamente, porque en la campaña no dijo esta boca es mía. Más transparente ha sido el portavoz del PSOE en el Parlamento andaluz, que hace unos días acusó de traidor al presidente del Gobierno, ante la sospecha de que retrasaría las medidas de ajuste, para no perjudicar las expectativas electorales de Javier Arenas en las autonómicas. Se equivocó Jiménez, como suele. Pero dijo más: lo que haya que hacer, hay que hacerlo ahora, porque ni la economía ni los desempleados españoles pueden esperar. ¡Bravo!, reclama desesperado el ajuste para poder criticar al Gobierno y deja en evidencia una vez más a su jefe Griñán, que prometía no aliarse con la crisis contra el Gobierno. Una broma.

2012 se presenta malo; al menos les deseo una feliz entrada de año.

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