la caja negra

Carlos Navarro / Antolín

Comparaciones provechosas

La primera sesión resulta plúmbea y con más ambiente en las cafeterías que en el plenario

La expresión del Estado es el vacío. Y la del rodillo de la unanimidad es el bostezo. Previsible y lánguida primera sesión. Mucho pan y poco circo. Peor que una mala tarde de toros o que una siesta con apneas es un congreso del PP con casi toda España teñida de azul. Exhibición de complementos de Loewe y Guy Laroche en el vestíbulo principal. Exaltación del sí en cada votación de los informes sectoriales de gestión. Confirmación de que Arenas ya es como el café: Javié para todos. La emoción no está. Ni se le espera. Sólo la trae con el relato de su vida el nonagenario Esteban de Paz, el decano de los compromisarios, un señor procedente de León. Su charla es una retahíla de nombres y expresiones en sepia. Herrero de Miñón, Hernández Mancha, Alianza Popular, las tutelas y tutías... Este empresario de la minería fue el alcalde más joven de España en los años 40 del pasado siglo, cuando presidió el Ayuntamiento de Noceda del Bierzo.

-Usted no tuvo que pactar con Izquierda Unida para formar gobierno, ¿verdad?

-No, no, no... Yo iba a pescar con Fraga. Y nunca hablábamos de política. Nunca. Sólo conversábamos sobre nuestras cosas.

Don Esteban visita la pequeña exposición con la que el PP homenajea en Fibes a su presidente fundador. "Este congreso es de guante blanco..." Se hace hueco entre los fotógrafos hasta darle dos besos a Cospedal y un aviso: "¡Que yo he estado en dieciséis congresos!" Y la manchega le dedica esos "¡qué bien, qué bien!" que son la marca de las prisas que siempre acompañan al poder.

El graderío del plenario ruge, murmulla, molesta. El ruido de fondo es la banda sonora de esta concentración de sopor y secuencia de hechos carente de novedades. Ni un par de banderillas que aplaudir. El personal no escucha intervenciones. Nadie pide silencio, ni que la legión de parlanchines se vaya a los pasillos. Muchos han venido al Sur de paseo y preparan la noche sevillana. María Dolores de Cospedal, a la que le escuece que los periodistas le pregunten si seguirá acumulando tanto poder, presume ante al auditorio nada menos de que el PP es la formación política con más seguidores en Twitter y Facebook. La España de las redes sociales, consagradas como un valor seguro para la clase dirigente casi como la austeridad. Por cierto. el PP andaluz regala a los compromisarios botellitas de aceite de oliva y abrebotellas.

El realizador de la televisión muestra planos femeninos. Abundan los pendientes de perlas. O las perlitas, según se prefiera. Y un repentino primer plano del alcalde de Huelva, Perico Rodríguez, donde se intuye un bostezo retenido que merece indulgencia. Compromisarios de Aragón abordan al presidente de las Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), alcalde de Sevilla y presidente del congreso, Juan Ignacio Zoido. No desean discutir ninguna ponencia. Lo que quieren son sillas para el Jueves Santo para ver las cofradías como Dios manda, que diría un Rajoy que ayer no dijo nada. Zoido le pasa el pedido a su jefe de gabinete. "Alberto, toma nota".

En la cafetería interior hay camareros desbordados. En la exterior, mucho humo. Muchísimo. De cigarro y de las quinielas sobre un posible Gobierno andaluz presidido por Arenas. "No te quepa duda de que meterá a un independiente. Eso de sorprender le encanta". En la barra se despacha tanto café como vino pese a que es hora de merienda. El bocadillo está a 4,50 euros, cuando en el congreso socialista estaba a 10 euros. La hostelería corre a cargo del Grupo La Raza, que se barrunta como tabernero oficial del régimen que viene. Se comparan los dos grandes congresos continuamente, tanto en los discursos políticos como en los corrillos. La comparación es provechosa. Y los parecidos imposibles.

Por el vestíbulo hacen pandi los rafaeles más próximos a Arenas: Salas y Carmona. Zoido apunta a pregonero cuando ejerce de anfitrión y da la bienvenida a Sevilla, "ciudad del talento y de la esperanza, de la innovación y del futuro..." A la plúmbea primera sesión han acudido como invitados otros dos rafaeles, representantes del colectivo Colegas: Rafael Salazar y Rafael del Moral. Preguntan cómo está el PSOE en el Ayuntamiento sevillano y recuerdan sus audiencias con Gaspar Zarrías.

En el plenario toma la palabra el secretario del congreso. Aquello comienza a despedir un peligroso tufo a reunión de comunidad de vecinos cuando toca votar las coaliciones electorales en municipios de Tarragona, Baleares y algunos rincones de España que sonaban a esa lista de topónimos que sólo se oyen el día de la lotería de Navidad junto al número de las administraciones agraciadas.

Algunos independientes de listas municipales o aspirantes a serlo en el futuro se dejan ver por el plenario. "Son los que mejor se lo pasan, son como turistas". De pronto un compromisario irrumpe en la monotonía del congreso, en esta suerte de velatorio del espíritu crítico: "Soy el que más enmiendas ha presentado de toda España". Y se marcha a participar en el debate sobre si el PP es o no es cristiano. Al menos no parece que quieran hincarle el diente al concordato.

Hoy deben estar los principales ministros del gobierno. Las caras de los telediarios y los recortes. Y también el señor del bigote en el que están puestas todas las expectativas, al que Fraga rompió en Sevilla aquella carta de dimisión sin fecha. En aquel congreso estaba don Esteban. Y Arenas, hoy Javié.

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