La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Cuando la Cuaresma era temible

Qué bien, qué tempranito llega este año la Cuaresma. La luna de Nisán es la que hace que algo tan esperado por ese sector de la sociedad que todavía cree en lo que mamó desde que vino al mundo llegue tan a modo. En el lejano tiempo colegial, la llegada de la Cuaresma tenía unas connotaciones lóbregas que afortunadamente ya no son lo que eran. Tiempo de ejercicios espirituales que en el caso que nos ocupa tenían como escenario la parroquia de la Magdalena, casi paredaña con mi colegio. Insisto que aquel tiempo tenía mucho de inquietud y desatino pensando en una eternidad que nos inoculaban en vena para que el sueño se convirtiese en pura pesadilla, no fuese a ser que te cogiese la Parca con la guardia baja y la eternidad se tornase en martirio. Hoy es Miércoles de Ceniza y ahí empieza todo, pero las cosas no parecen ya tan truculentas; esas cosas, no todas.

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