Crónica personal

Pilar / cernuda /

Difícil de explicar

ES difícil explicar que Podemos sea un partido emergente, con un líder más emergente todavía, mientras Rajoy es un presidente absolutamente denostado al que la mayoría de los españoles no le ve una sola virtud y Pedro Sánchez ha tenido que aliarse con otras fuerzas para lograr unas mínimas cotas de poder municipal o regional.

Es difícil explicar que ante la coincidencia de instituciones internacionales sobre el buen trabajo realizado por el Gobierno español, que ha conseguido que nuestra economía sea la que más ha crecido en Europa y creado más puestos de trabajo, y la coincidencia también de dirigentes de distinto signo que consideran que Sánchez es una persona en la que hay que confiar en cuanto gane algo más de peso, aquí sin embargo triunfa un personaje que maneja su partido con mano de hierro aplicando los resortes clásicos del autoritarismo e incumple sistemáticamente su palabra. Además de rozar el ridículo con frecuencia, como acaba de ocurrir en el plenario del Parlamento Europeo, cuando tras hacer intentos inútiles de que Tsipras le dé la mano como a otros eurodiputados mientras hace su entrada en el hemiciclo, Iglesias utiliza su turno de palabra para dirigirse al primer ministro griego llamándole Alexis y tuteándole como si fueran íntimos amigos. Un Parlamento en el que todos se tratan de usted en las intervenciones oficiales aunque sean familiares.

Se puede comprender que tenga el respaldo del porcentaje de jóvenes españoles a los que importan poco los modales, la inconsistencia, la falta de rigor o la mentira, pero Podemos cuenta con un número destacable de hombres y mujeres hechos y derechos, con formación, con historia a sus espaldas, que sin embargo encuentran que Pablo Iglesias y los suyos no sólo son de fiar sino que es el partido que necesita este país. Prefieren esa superficialidad, esa impostura, antes que inclinarse por partidos sólidos con experiencia de gestión y con proyectos bien estructurados.

A Pablo Iglesias le ha salido un grupo disidente. Personas de su propio partido, de Izquierda Unida y de Equo -aliado en las pasadas elecciones- que dicen estar en contra de las imposiciones de Iglesias y su actitud de ordena y mando, y buscan más democracia interna. Están en contra del autoritarismo pero sobre todo de que gracias a su relación con Iglesias sus compañeros de aventura son catapultados a las alturas.

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