Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

Don Mario

EL tratamiento de don corresponde a las personas que han obtenido el grado de bachiller. También se usa protocolariamente como muestra de respeto o distinción social. En la jerga del hampa internacional intimida porque significa capo de una familia mafiosa. No hay más que recordar las novelas de Mario Puzo, El Padrino o El último Don. Algunos Marios no necesitan el don por delante para ser (o haber sido) reconocidos como el mismo Puzo y Vargas Llosa o para recelar del presidente del Banco Central Europeo, señor Draghi. Curiosamente, hubo un temido don Mario que ejerció de jefe de la mafia colombiana.

En la España de los ochenta apareció, treintañero, un fino jurista y brillante tiburón financiero llamado don Mario Conde. En 1993 obtuvo el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense. Representaba el éxito económico y social aunque, altivo y displicente, nunca miraba a la cara. Conde ha definido su inteligencia como angelical, muy superior a la humana.

El querubín del doctor don Mario, que se había hecho rico con dos grandes pelotazos, llegó a ser presidente del Banco Español de Crédito (Banesto) y en una nefasta ampliación de capital de esta entidad engañó y arruinó a muchos ciudadanos de buena fe con el apalancamiento financiero que popularizó : préstamo a bajo interés para que piques y compres sus acciones (que también servían de garantía) con el señuelo de que con los dividendos y la revalorización de los títulos devolvías el dinero y ganabas un pastón. Y él bien sabía que Banesto era un pufo. Por el saqueo a este Banco el Supremo condenó al doctor Conde a veinte años de cárcel y a pagar muchos millones de euros por responsabilidad civil de los que no satisfizo ni la mitad al declararse insolvente.

Como presidiario en sus distintos grados y en los últimos años, ha escrito libros espirituales, de filosofía política y autobiográficos (muy amnésicos, por cierto). Fundó un fracasado partido a su medida y no ha parado de dar lecciones morales en aburridas tertulias televisivas.

Hace unas semanas lo han vuelto a enchironar. Al parecer, con la activa colaboración de sus hijos, cuñados y familiares se traía de paraísos fiscales parte del dinero oculto del que se apropió en su etapa de presidente de Banesto. Al angelical Conde le han retirado el título de doctor y ya sin toga, muceta ni birrete, es solo don Mario, el Padrino.

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