Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Elefantes

EL EGM no funciona como el martillo pilón de los audímetros, capaces de horadar en unos pocos días los programas más endebles y enviarlos a la cancelación. Las mediciones de la radio (aunque también se hagan para el resto de medios) son de reposado cálculo sociológico, de orientación. Datos para rectificar rumbos o para enderezar giros que se ven venir de lejos: no es normal que se produzcan grandes brusquedades aritméticas a no ser que se hayan producido otras brusquedades administrativas, como las que se produjeron este verano en RNE.

La decapitación matutina y vespertina en Radio 1, pese a los evidentes logros de sus respectivos conductores, Juan Ramón Lucas (En días como hoy) y Toni Garrido (Asuntos propios), ha conllevado la marcha de muchos oyentes que se han visto de sopetón sin sus referencias en la oreja. Con lo difícil que es conseguir una fidelidad en un medio de hábitos como la radio, provocar un seísmo innecesario en las programaciones origina estos picos de sierra en un sismógrafo tan pausado como el EGM.

Ni Manolo HH ni Yolanda Flores, los sustitutos, son responsables del todo de sus respectivos datos, auténticos correctivos contra la revancha y el partidismo. El tortazo que ha recibido la radio pública nacional en el EGM demuestra que los nuevos gestores no pensaron en la audiencia cuando quitaron a las dos voces más estratégicas de la emisora. Voces y estilos, claro. Garrido dio muchos palos al PP, en la oposición y en el Gobierno, pero por esa razón sus Asuntos propios eran asuntos de muchos. Y Lucas nunca tuvo un punto de vista tan sesgado como para ser relevado de una misión que estaba cumpliendo con creces.

En la radio, tan discreta, tan en su sitio, es donde se han reflejado de la manera más nítida las pisadas de elefante en la delicada cacharrería de RTVE.

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