Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Enemigos

EL jefe de Policía en Valencia se ha cubierto de gloria al llamar a un grupo de ciudadanos, mayormente menores, el enemigo. El Estado no tiene más enemigos que los delincuentes de todas clases, terroristas y corruptos, asesinos y ladrones, violentos o de guante blanco. Una concentración de estudiantes no es el enemigo del que nos debe defender la Policía nacional. Esta inconveniencia ha dejado en ridículo al comisario. Y aunque fuese sólo por pudor este hombre, con barba blanca y pelo sospechosamente negro zaino, debería de dimitir. En todo caso, pronto veremos superado lo de Valencia.

El policía aplicó al incidente en cuestión el criterio del refrán clásico: al enemigo ni agua. Es lo que se gastan entre sí los partidos mayoritarios en la disputa electoral de Andalucía. Dice el PSOE que el Gobierno popular no saca los Presupuestos ahora para que los próximos recortes no le quiten votos en las elecciones del 25 de marzo. Tienen razón. La misma que ha tenido el PP cuando en 1996, 2000, 2004 y 2008 se ha quejado de que por simple electoralismo el Gobierno socialista andaluz se refugiaba bajo las convocatorias nacionales para evitar un examen directo a su gestión, con elecciones simultáneas a Congreso, Senado y Parlamento andaluz.

Ahora los socialistas rizan el rizo. España necesita ya unos presupuestos; no se puede esperar; por el bien del país. Aunque si tan perentoria era esta tarea, bien podría haberla abordado Zapatero antes de irse. Y no habría estado mal una convocatoria electoral en septiembre por el mismo bien nacional que ahora se arguye. Así el nuevo Gobierno habría hecho los presupuestos en tiempo y forma. El propio Griñán convoca elecciones separadas no precisamente por patriotismo. No es que se haya dado cuenta de que Andalucía necesitaba una reflexión en solitario sobre su futuro. Lo ha hecho porque le convenía, para colocarse cómodamente en el interior de su partido, intentar imponer al líder del PSOE y beneficiarse del intenso desgaste de Rajoy en sus primeros meses en La Moncloa.

Y mientras los grandes juegan al refrán, con uno de los chicos practican el pim-pam-pum. El PP ha dejado al Grupo Mixto fuera de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, con gran enfado del representante de Esquerra que era el designado de acuerdo con Amaiur. Un servidor piensa que pocos secretos de Estado se cuentan en la comisión del mismo nombre. Y que no hay diputados de primera y de segunda categoría. Lo único que explica esta decisión es la pretensión del Gobierno de seguir sin darle ni agua a los amigos de ETA, hasta que entreguen las armas. Aquí sí que tropezamos con un enemigo del Estado. Pero este enredo con Amaiur no puede durar; un grupo parlamentario es legal por definición y sin restricciones. O se les ilegaliza o se cohabita con ellos. Amigos o enemigos; no caben medias tintas.

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