hoja de ruta

Ignacio Martínez

Ética y estética

EL número dos del PSOE, José Blanco, anda implicado a fondo en la campaña electoral. Por ejemplo, ha acusado a Rajoy de cobarde por permitir que otros dirigentes del PP utilicen el terrorismo como arma electoral contra el Gobierno, mientras él evita interpelar al presidente Zapatero sobre ese asunto. La precampaña consume más madera que la máquina de tren de los Hermanos Marx. Pero no todo es enfrentamiento entre socialistas y populares. Blanco deslizó ayer en una entrevista en El País una frase lapidaria en clave interna, que pone en cuestión al presidente del PSOE, vicepresidente del Gobierno y ex presidente andaluz Manuel Chaves. Dice Blanco que habría tratado de evitar que un hijo suyo trabajara de comisionista para empresas que tuvieran relación con el Ministerio de Fomento, del que es titular. Y subraya que no lo dejaría.

Ante la insistencia del periodista, sobre si recomendaría a Chaves que le dijera a su hijo que no se dedicara a lo que se dedica, el número dos del PSOE dice que es una actividad absolutamente digna, siempre y cuando no utilice la influencia de su padre para poder hacer su trabajo. A modo de compensación, añade que "el hijo de Chaves no ha utilizado a su padre", pero la conclusión se contradice la premisa. El problema de Iván Chaves no es su profesión, ni la solvencia de sus consejos empresariales; la cuestión es de tiempo y lugar. Si hubiese ejercido de intermediario en Minesota, por poner un ejemplo, seguro que no habría encontrado ningún reproche. Y si hubiera actuado en una Andalucía gobernada por otro partido, no habría llamado la atención.

Un consejero (o consejera) de la Junta durante la presidencia de Chaves me explicaba hace unas semanas que había recibido a Iván y a unos señores a los que acompañaba, "porque recibía a todo el mundo". Estoy en desacuerdo. Los consejeros no reciben a todo el que quiere verlos. Supongo que algunos peticionarios no son recibidos por nadie, otros se reúnen con algún alto funcionario, director general, viceconsejero o secretario general. Y algunos son recibidos en persona por el consejero, cuyo tiempo será escaso y sus obligaciones abundantes.

Iván no ha actuado de intermediario en Minesota, sino en la Andalucía gobernada por su padre. Es bien posible que su actividad sea impecable desde el punto de vista legal. De ahí que la petición del vicepresidente no se pueda cumplir: es improbable que nadie vaya a ir a los tribunales para ponerle una querella por tráfico de influencias. Pero desde otros ángulos, éticos y estéticos, podría haber hecho algo. Chaves ha llegado a decir que su hijo es mayor de edad y que él no podía pedirle que dejara de trabajar en lo que hacía. Creo que se equivoca. No sólo podía, sino que debía haberlo hecho. Es lo que Blanco ha dejado claro ayer en las páginas de un diario amigo.

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